Lactancia materna en México: brechas entre estados muestran desafíos y oportunidades

Redacción

La lactancia materna exclusiva en México enfrenta grandes contrastes regionales que ponen en evidencia la necesidad urgente de políticas públicas, apoyos laborales y herramientas prácticas para las madres.

A junio de este año solo 85,530 mujeres ofrecieron lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida de sus bebés, según cifras preliminares de la Dirección General de Información en Salud de la Secretaría de Salud, 

Las estadísticas revelan que el 16.9% de estas mujeres pertenecen a Puebla, el 11.5% a Guerrero, el 10.1% a Chiapas, el 8.5% a Tabasco y el 8.1% al Estado de México, siendo estos los 5 estados que más practican lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses.

En contraste, Quintana Roo con 0.48%, Baja California Sur con 0.31%, Coahuila con 0.23%, Sonora con 0.22% y Colima con 0.10% registran los porcentajes más bajos de lactancia exclusiva, lo que refleja la marcada disparidad que existe entre las distintas regiones del país.

Estas cifras están muy lejos de las metas internacionales establecidas por la OMS y la FAO, que recomiendan alcanzar al menos el 50% de lactancia exclusiva en 2025 y el 70% en 2030. La realidad mexicana, donde solo un tercio de los bebés reciben lactancia exclusiva en sus primeros seis meses de vida, evidencia que el país no alcanzará los compromisos adquiridos.

“El estilo de vida actual, con cansancio, estrés, jornadas laborales extensas y la falta de espacios adecuados en los centros de trabajo, limita las posibilidades de mantener una lactancia exitosa”, explica Lizeth Cuara, CEO de MistyPhases, marca especializada en diseñar productos de apoyo postparto.

Para lograrlo se necesita un ecosistema de apoyo donde participen el gobierno, sector salud y las empresas; así como los hábitos y herramientas prácticas adecuadas que fortalezcan el bienestar físico y emocional de la madre.

Estos son algunas recomendaciones para favorecer la lactancia exclusiva:

Crear un banco de leche personal. Iniciar la extracción dos semanas antes del regreso al trabajo, almacenando la leche en envases etiquetados que pueden conservarse congelados hasta seis meses.

Activar el flujo de leche. Aplicar compresas calientes sobre los senos antes de la extracción para dilatar los conductos, ablandar el pecho y estimular la producción de la leche; y frías después de la extracción para reducir inflamación y molestias.

Usar brasieres especializados para lactancia. Además de ofrecer comodidad, sus materiales suaves, transpirables y elásticos, ayudan a prevenir irritaciones, obstrucciones de conductos y mastitis. 

Se necesitan espacios adecuados en el trabajo para extraer la leche, dos veces al día durante una jornada laboral de 8 horas; y un refrigerador o un contenedor con hielos de gel para conservar la leche.

“Demasiadas madres abandonan la lactancia antes de tiempo porque el dolor y la incomodidad se vuelven insoportables. Conocer los beneficios de la leche materna, así como los tips y herramientas para lograrlo, es fundamental para que las mujeres defiendan su derecho a lactar”, explica Cuara.

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