27 de marzo de 2026

Dossier de Prensa

Libertad Informativa

Sin Protocolo / Cártel de Porros en el IPN

En el Instituto Politécnico Nacional (IPN) los conflictos internos que surgen al cierre de las gestiones, no son ninguna novedad.

Ocurren con regularidad y responden a una lógica conocida: cuando una administración entra en la recta final, ciertos grupos reaparecen, elevan el tono y buscan posicionarse en las disputas internas.

La experiencia institucional muestra que, en distintos momentos, sectores minoritarios de la comunidad, recurren a movilizaciones o al uso intensivo de redes sociales, pero no para debatir ideas, sino para impulsar una política de denostación.

El argumento cede su lugar al insulto, y la descalificación se convierte en herramienta de presión. No es un fenómeno espontáneo. Es una práctica reiterada.

Dichas acciones no se concentran en un solo espacio; se han presentado en distintas escuelas del Instituto y bajo distintos pretextos.

Siempre con un patrón similar: generar ruido, victimizarse y forzar interlocución política cuando el respaldo real es limitado.

En ese contexto se inscriben las inconformidades recientes que hoy circulan en el Instituto Politécnico.  

Más allá del motivo explícito que se invoque en cada caso, al interior del Instituto se observa con cautela, la forma en que ciertos conflictos se activan justo cuando se reconfiguran equilibrios de poder.

Por ello, continuaremos con el seguimiento de este asunto politécnico en próximas publicaciones. Daremos cauce a otros señalamientos planteados por integrantes de la comunidad del IPN.

Entre ellos, denuncias de estudiantes sobre la existencia de lo que señalan como un presunto “Cártel” de Porros en la Escuela Nacional de Medicina y Homeopatía.

Asimismo, la actuación de grupos de choque que algunos sectores identifican como “los amigos de Hugo en la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas.

Casos distintos, escuelas diferentes, pero una misma constante: el uso del conflicto como instrumento político en momentos clave de la vida institucional de la noble institución académica.

La pregunta que queda abierta no es si estas inconformidades existen, sino ¿a quién benefician cuando aparecen y con qué objetivos se activan?

Esto se traduce en la disputa por la dirección general del IPN, así como en y desestabilización de la vida sindical.

PROSPECCIÓN… La resolución absolutoria dictada en el juicio oral en favor del rector de la Universidad Autónoma Chapingo, Ángel Garduño García, abre un debate que trasciende el ámbito estrictamente judicial y se adentra en la dinámica política interna de la institución. De acuerdo con fuentes cercanas al proceso, el Tribunal concluyó que no existían elementos suficientes para acreditar el supuesto delito de violación equiparada con el grado de certeza que exige la ley penal, pese a haberse desahogado más de treinta testimonios y diversos peritajes. Este desenlace refuerza la percepción de que la acusación estuvo impulsada más por disputas y tensiones políticas universitarias que por pruebas sólidas y verificables. Durante el juicio, la defensa logró evidenciar inconsistencias relevantes en el testimonio de la denunciante Nelly “N”, así como conductas posteriores que resultaron difíciles de conciliar con la narrativa de los hechos denunciados.