Acompañada de su mascota, Clara Brugada salió de su oficina hace un par de semanas para despedir en la puerta a un alcalde opositor, con quien había comido en privado, cosa poco usual en el Antiguo Ayuntamiento.
La reunión había sido coordinada directamente por su oficina, brincándose a su secretario de Gobierno, César Arnulfo Cravioto, quien, se supone, lleva la relación con los actores políticos de la ciudad.
Pareció que Clara quería que todos se enteraran de la reunión, de la que se excluyó a Arnulfo, fue un mensaje de distanciamiento con su empleado, al que le puso una capa de hielo.
Seguro Brugada llegó al límite de los problemas en que su subalterno la mete a cada rato. Contrario a su función de pararrayos, sólo le acarrea descrédito; Arnulfo acapara las quejas de opositores, aliados y morenistas de impedir toda comunicación y coordinación con su jefa.
Quizá por ello, en un evento en Coyoacán la semana pasada, aprovechó para convocar a una reunión directa con las bancadas de Donceles, lo que no ha ocurrido desde que es jefa de Gobierno.
Eso debió doler a Arnulfo, que siempre ha actuado como si él gobernara, decidiendo lo que debe o no saber su jefa, a la que mantiene aislada. Y es que la reunión no se la encargó a él, sino a Jesús Sesma, presidente del Congreso de la CDMX.
En sus más recientes eventos, doña Clara ha evidenciado que su relación con Arnulfo es más que fría; lo mantiene alejado, aumentando los rumores de que sólo busca una coyuntura para quitárselo de encima, y la más cercana es el inminente relevo de la dirigencia local guinda.
Una operación parecida a la que Claudia Sheinbaum hizo con Luisa María Alcalde, a quien sacó de la dirigencia nacional para arrumbarla en una pequeña oficina como una empleada más. Cravioto podría ir al partido como pago a Martí Batres y, de paso, deshacerse de él.
Aunque, de darse ese trueque, se presentaría un problema para el proceso de 2027, pues, como los aliados de Morena han aclarado que con Arnulfo ni a la esquina, no confían en él ni lo respetan, tendrían que trabajar en otro canal de comunicación para acordar.
Aunque un poco tarde, pero luego de que los líderes parlamentarios del PVEM, Sesma, y del PT, Ernesto Villarreal, hicieron pública su denuncia de que no los pelaban y que jamás habían visto a la jefa de Gobierno, parece que Clara entendió que Cravioto la había mantenido engañada.
Por eso decidió aprovechar la inauguración de La Casa de las 3R’s “Pioneras de la Transformación”, en los pedregales de Coyoacán, para mandar el mensaje de que Arnulfo había perdido su confianza como interlocutor y que ella misma atenderá a los aliados.
Tras ese agravio público, que lo desactiva como canal válido con el gobierno, no debería esperar a que lo corran; él mismo tendría que irse. Habrá que esperar una semana, máximo dos.
CENTAVITOS
Mientras concreta las reuniones que Clara le encargó con diputados, Sesma dio salida ayer a sus 35 mil guardianes verdes que acompañarán a los ciudadanos a exigir al gobierno respuesta a sus denuncias. Dijo que muchas veces esas denuncias quedan perdidas en la maraña burocrática y que sus guardianes velarán porque la autoridad les dé respuestas. Pero, más que el banderazo en sí, quizá el mensaje político importante haya sido la presencia de Karen Castrejón, líder nacional del PVEM; Arturo Escobar, delegado nacional, y Manuel Velasco, coordinador verde en el Senado. Parece que los verdes ya eligieron jugar con Claudia, no con Clara.

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