La irresponsabilidad, la improvisación y la incapacidad del gobierno de Morena han colocado a México en uno de los momentos más delicados de su relación económica con América del Norte. La decisión del gobierno de los Estados Unidos de no renovar automáticamente el T-MEC y someter el acuerdo a revisiones anuales representa un severo llamado de atención al deterioro de la confianza que este gobierno ha provocado.
Esta situación no es producto del azar. Es consecuencia directa de años de decisiones equivocadas, del debilitamiento del Estado de derecho, de la incertidumbre jurídica, del ataque permanente a las instituciones, de la confrontación con los sectores productivos y de una política exterior errática que ha aislado a México y ha puesto en duda su seriedad como socio estratégico.
Morena ha dilapidado la confianza que durante décadas construyó nuestro país. Lo que antes era certeza para invertir, hoy es incertidumbre; lo que era liderazgo y credibilidad, hoy es desconfianza y preocupación entre nuestros principales socios comerciales.
Las consecuencias las pagarán millones de familias mexicanas. Está en riesgo la llegada de nuevas inversiones, la generación de empleos, el crecimiento económico y la competitividad de México. Mientras otros países fortalecen sus relaciones, el gobierno de Morena ha convertido a nuestro país en un socio cada vez menos confiable.
Desde el PRI exigimos al gobierno de la República dejar de buscar pretextos y asumir plenamente la responsabilidad por el daño que ha causado. No basta con minimizar los hechos ni con discursos propagandísticos.
México necesita recuperar la confianza internacional mediante el respeto irrestricto al Estado de derecho, a la certeza jurídica, instituciones sólidas y una política exterior profesional que defienda los intereses nacionales, no los intereses políticos del partido en el poder.
Los gobiernos del PRI fueron protagonistas en la construcción y fortalecimiento del tratado comercial más importante para México porque entendieron que la integración económica con América del Norte era una política de Estado, no un instrumento de propaganda. Hoy lamentamos profundamente que Morena esté poniendo en riesgo ese patrimonio nacional por su incompetencia, su soberbia y su incapacidad para generar confianza dentro y fuera del país.
El costo de este fracaso no lo pagará Morena; lo pagarán millones de trabajadores, empresarios, productores y familias mexicanas que dependen de una economía fuerte, abierta y confiable. México merece un gobierno que construya confianza, no uno que la destruya todos los días.

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