Hace un par de semanas, el oficialismo impidió que la diputada panista Daniela Álvarez presentara en Donceles un punto de acuerdo para investigar el patrimonio de la coordinadora morenista, Xóchitl Bravo.
Según Daniela, la legisladora usa vehículos de alta gama no reportados en sus declaraciones, y describe las marcas y costos, lo cual fue negado por Xóchitl. Por si las malditas dudas, la 4T frenó el tema para evitar el uso de “argucias legislativas contra particulares”.
No es que no confíen en su coordinadora, pero, para amarrar, Morena rechazó que el órgano interno de Control del Congreso la investigara.
Contrario a lo ocurrido en la Permanente del 1 de julio, donde los guindas impusieron un punto de acuerdo para que la Unidad de Inteligencia Financiera investigara a Daniela por la presunta reventa de artículos a los ciudadanos.
Independientemente de ese pleito, en Donceles es vox populi el uso indiscriminado de recursos públicos con los que la mayoría morenista infla la nómina y, al mismo tiempo, beneficia a contratistas del Congreso.
Al Palacio de Donceles le acaban de dar una manita de gato a un costo aproximado de 56 millones de pesos, sobre todo en áreas de Comunicación.
La cifra llama la atención considerando que el edificio ubicado en contraesquina, y que durante años fue rentado por los diputados como sala de prensa y oficinas, se los vendían en 19 millones, con todo y el estacionamiento que usan.
Documentos internos señalan como una de las grandes beneficiarias de los contratos a la empresa Inmobiliario Dayami, SA de CV, que remodeló la cafetería, los pasillos, el sótano, el set de televisión y las salas de prensa, lactancia y servicios médicos, entre otras obras.
Esta empresa, con sede en Pachuca —según facturas—, obtuvo alrededor de 22 millones de los casi 56 que los diputados gastaron en el Palacio de Donceles, para lo cual debieron tener un permiso especial, pues se trata de un edificio con valor histórico; ojalá lo presenten.
A este proveedor, que recibió varias ampliaciones presupuestales, se une MKT y Publicidad del Sureste SA de CV, que obtuvo más de 20 millones en digitalización y archivo.
Pero aparece también Grupo Constructor Cabrera y Ramírez Asociados, SA de CV, que se embolsaron, primero, siete millones por obras de “mantenimiento correctivo mayor, modernización y remodelación a elevadores”, que, por cierto, a veces funcionan.
Un segundo contrato revela que el mismo grupo obtuvo cinco millones más por quitar viejos equipos de aire acondicionado e instalar nuevos. Seguramente estas empresas están en el padrón de proveedores de la CDMX, ni modo que no.
Y debió haber una licitación transparente, como corresponde, además de los cálculos costo-beneficio para no comprar un edificio que por 19 millones daría —ya los daba— servicios de prensa, TV, oficinas, cafetería, locales comerciales y hasta estacionamiento.
Pues prefirieron tirar 56 millones en una remodelación muy chafita y por eso no falta quien piense que alguien engordó su cartera con las comisiones, ya ven que Morena ni lo acostumbra.
CENTAVITOS
Y, mientras tanto, en Ajolotitlán niegan la enésima acusación de corrupción, esta vez hecha por Movimiento Ciudadano, debido a un supuesto desvío de más de 3 mil millones de pesos en 318 obras hidráulicas que no aparecen. Y será El Sereno, pero crece la percepción de que la administración capitalina es muy corrupta, y eso se refleja ya en las encuestas.

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