El pasado lunes, Alberto Vanegas subió a su Face una foto desayunando con sus colegas diputados Pedro Haces Lago, Luis Chávez, Carlos Hernández y Xóchitl Bravo, coordinadora legislativa en Donceles, para ratificar su unión “por amor a Tlalpan”.
Si fuera una imagen extraordinaria, de una reunión casual, nada habría de malo en que los diputados tlalpenses compartieran el cafecito de olla en Paseos Acoxpa, pero da la casualidad —que no es tal— de que se reúnen cuando en Morena todo mundo busca ver qué agarra en 2027.
La foto no es casual, y su difusión menos. Está más que claro que forman un frente —desde hace rato— contra su compañera Gabriela Osorio, a quien buscan arrebatarle la silla que ocupa desde hace casi dos años en Tlalpan.
“Iniciamos la semana con mucho trabajo; con nuestra coordinadora Xóchitl Bravo y con mis compañeros diputados Pedro Haces Lago, Carlos Hernández Mirón y Luis Chávez”, se lee en el mensaje subido por Vanegas a sus redes.
“Unimos esfuerzos, talento y amor por Tlalpan”, agrega el legislador.
Y claro que están uniendo esfuerzos… pero contra Osorio, a quien no soportan y con la que llevan casi dos años luchando en el territorio. Sobre todo Haces y Vanegas, dos jóvenes que con su activismo incomodan a muchos.
Ambos llevan buen tiempo recorriendo los fines de semana Tlalpan, gestionando soluciones vecinales tanto en la zona urbana como rural de la alcaldía, con lo que indudablemente han ganado punch.
Su crecimiento no ha pasado desapercibido por la alcaldesa, quien incluso en más de una ocasión ha pedido a César Arnulfo Cravioto que, desde la Secretaría de Gobierno, frene las gestorías de los diputados, sobre en temas de servicios públicos como bacheo, por ejemplo.
Y el miedo de Gaby no es de a gratis, pues en sus respectivos informes como legisladores, estos personajes han atiborrado sus eventos, rebasando por mucho a los de la propia alcaldesa, que siempre ha intentado boicotearlos.
Por eso es importante la foto del desayuno del lunes, difundida por Vanegas, pues a él y a Pedro se unen Xóchitl, Carlos y Luis. O sea, nada menos que la coordinadora de Morena en Donceles; el hijo del exdelegado Higinio Chávez, y el diputado federal que se formó con la vieja guardia.
El activismo de estos legisladores meterá en aprietos a quien tenga que decidir las candidaturas de Morena en la Ciudad de México, pues está claro que sin el apoyo de este grupo, Osorio no podría reelegirse, aunque la designaran nuevamente para contender.
Algo se tendrá que negociar para que todos queden contentos… o al menos resignados, ante la inminente designación en la importante alcaldía sureña.
CENTAVITOS
No pasaron ni 24 hora de que Jesús Sesma se quejó de que, a pesar de haberse comprometido hace meses, la jefa de Gobierno no lo había convocado a nada, y que por el contrario, tanto Clara Brugada como el exlíder local guinda, Héctor Díaz-Polanco, le habían cerrado la puerta. Así de difícil ha de ver las cosas la doña del Ayuntamiento, que no sólo recibió a Sesma, sino al líder del PT en Donceles, Ernesto Villarreal, para coordinar acciones. Aunque Chucho se mostró satisfecho tras el encuentro, nadie olvida que el líder verde había anunciado la salida de su partido de la 4T en la capital, e incluso lleva un rato haciendo trabajo territorial por su cuenta. Algo ha de haber visto —o algo ha de querer—, que la doñita cambió de actitud y se puso como sedita. Como dicen en el barrio: ¿no que no tronabas, pistolita?

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