26 de marzo de 2026

Dossier de Prensa

Libertad Informativa

Hawaii Five-0 y la ministra japonesa/Rubén Moreira/Artículo

Jack Lord es Steve McGarrett, el inspector de la policía en la serie Hawaii Five-0. En doce temporadas, los hogares mexicanos conocieron, en historias de criminales y detectives, algo del estado norteamericano número 50.  Para las generaciones de aquellos años, las otras referencias eran las cintas Tora! Tora! Tora! y De aquí a la eternidad.

Resulta que desde finales del siglo XVIII Hawái era un reino independiente, con relaciones diplomáticas con las principales y más perversas potencias del momento. Los americanos “buena onda” llegaron a la isla en 1820; los impulsaba la American Board of Commissioners for Foreign Missions, una organización religiosa que se propuso extender el credo cristiano por todos lados. Después, arribaron los potentados gringos y emprendieron la colonización económica. Tipos como Samuel Northrup Castle crearon emporios agrícolas y con la siembra de la caña de azúcar y piña se enriquecieron de lo lindo.

Como buenos oligarcas, los americanos no dudaron en presionar y derrocar al gobierno local; para esos días gobernaba la reina Liliʻuokalani, una mujer culta y patriota que hasta ahora es recordada como símbolo de la dignidad del pueblo isleño. En la más pura tradición, los empresarios gringos organizaron el golpe y, con la ayuda de unas tropas que casualmente se encontraban cerca, derrocaron a la reina en 1893 y proclamaron una república que unos años más tarde se anexó al país de las barras y las estrellas.

La semana anterior, el presidente Trump recibió a Sanae Takaichi, primera ministra de Japón, y al responder una pregunta sobre la decisión de atacar Irán y no informar a sus aliados, ante la mirada atónita de la gobernante asiática, dijo, palabras más, palabras menos: los japoneses no nos avisaron cuando atacaron Pearl Harbor.

El bombardeo, un 7 de diciembre de 1941, significó la entrada formal de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, la que terminaría cuando, sin avisar, dejaron caer unas bombas atómicas en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki. Tora! Tora! Tora! y De aquí a la eternidad tratan de los momentos en los cuales la fuerza aérea del emperador atacó a la armada gringa fondeada en la bahía de las Perlas.

La guerra no fue casual y menos algo inesperado. El enfrentamiento fue la continuación de las políticas expansionistas de nipones y gringos. Unos necesitados de materias primas y los otros decididos a convertir el Pacífico en su mar particular. No era la democracia y mucho menos la justicia lo que los impulsaba; solo el cochino dinero del capitalismo —aunque se enojen algunos— que busca la fase imperialista.

Los generales japoneses fueron llevados a juicio y ejecutados; acusados de iniciar la contienda y cometer crímenes de guerra. Ningún americano fue llevado a juicio por los niños muertos por la “bomba”. Así la historia de siempre.

Jack Lord murió en 1998 en Honolulu, hoy se transmite un pésimo remake de la serie original.