Si de culpar al pasado de lo mal que está el país se trata, seguro Morena saldría perdiendo, pues entre sus principales funcionarios y partidos aliados abundan los nacidos del neoliberalismo, que luego brincaron a los brazos de la 4T.
La propia Presidenta repite como mantra el discurso de Andrés Manuel López Obrador: que no hay mal que no se haya gestado en el periodo neoliberal del PRIAN; la chairiza se traga el cuento.
Porque no tienen capacidad de analizar cómo se conforman sus liderazgos, que hoy dominan el país en absoluta impunidad.
¿Acaso sabrán que Manuel Bartlett, Marcelo Ebrard, Ricardo Monreal, Mario Delgado, Rubén Rocha Moya, Layda Sansores, Alejandro Murat, el esposo de la diputada Dato Protegido y una larguísima lista de exprianistas se forjaron en el neoliberalismo del PRI?
Excepto honrosas excepciones, como las de Claudia Sheinbaum o Clara Brugada, la mayoría de los gobiernos de la 4T están encabezados por exprianistas, incluso cercanísimos a personajes como Vicente Fox.
Y si de partidos políticos aliados se trata, cuestión de recordar que el Partido Verde fue creado por Carlos Salinas de Gortari —padre del neoliberalismo—, quien, como presidente, le encargó esa chambita a Manuel Camacho Solís y a Ebrard.
Tampoco hay que olvidar que el Partido del Trabajo fue creado —en el mismo periodo— ni más ni menos que por Raúl Salinas, su hermano incómodo, con la idea de jugar a la democracia mediante la formación de partidos satélites al PRI.
Ése es el pasado al cual culpa la 4T de sus fracasos y, en el fondo, también es la razón de la guerra entre puros y moderados, pues los fundadores del movimiento no se identifican ideológicamente con los arribistas neoliberales.
Pero quien no puede culpar al pasado de los graves males que aquejan a los capitalinos es la jefa de Gobierno, pues tendría que señalar a sus propios compañeros de no haber hecho la tarea durante casi 30 años.
Porque desde que la llamada izquierda ganó el gobierno de la capital, con Cuauhtémoc Cárdenas en 1997, no lo han perdido. Siguen gobernando los mismos, sólo que con otras siglas para tratar de lavarse la cara del descrédito.
Y es que a Cuauhtémoc le siguieron López Obrador, Marcelo Ebrard, Miguel Ángel Mancera y Sheinbaum. Todos ellos han llevado a la capital al brutal deterioro en el que viven sus habitantes.
Sin servicios de calidad, como deberían ser transporte, seguridad, vialidades, agua potable, drenaje, un Metro eficiente, control del ambulantaje y un sinfín de carencias que han convertido a la CDMX en una ciudad changarrera.
Lo peor para los capitalinos es que Clara, con mucho menor capacidad que sus antecesores, hace un gobierno aldeano, como si la CDMX fuera Iztapalapa, alcaldía que, por cierto, siempre estuvo entre las peores calificadas de la capital.
Lo único que se le ocurre es copiar esquemas de ciudades de Colombia, como si fueran iguales a las de México. Cree que con pintar patrullas con flores los ciudadanos van a confiar en sus policías y los malosos se van a intimidar.
>> CENTAVITOS
Y por si en la 4T no se han dado cuenta, quedan apenas nueve meses para que se inaugure el Mundial en la CDMX y el riesgo es que la imagen que se vaya a dar hacia el extranjero sea la de un país bananero. Porque no sólo se quema la capital —como ocurrió con las “coladeras mal tapadas” en las que se accidentaron dos atletas en sillas de ruedas—, sino todo el país. El coraje es que esa publicidad tendría que aprovecharse para promover otro México.


