>> Los que antes eran gatos, hoy llenan sus alforjas de billetes, bajo la bandera de luchar por los pobres.
Alejados de las carencias de antaño, incluso muchos de ellos provenientes de las filas del hambre, hoy toda una generación de militantes de Morena disfruta de las mieles del poder y del dinero fácil.
Son nuevos ricos, como se les llama peyorativamente a quienes pasan de no tener nada nada a tenerlo todo. Ésos que de viajar en combi hoy se mueven en camionetones con chofer, sino es que hasta en aviones privados.
De ese tipo de personas están llenos todos los partidos, que por lo general han vivido de los recursos públicos y la corrupción, pero, específicamente, los morenistas, que habían sido segregados en sus organizaciones anteriores, y que hoy se dan vida de reyes.
Que los del PRIAN eran corruptos, por supuesto. Que los del PRD se atascaban los bolsillos y gastaban a manos llenas en borracheras y placeres mundanos, nadie lo puede negar. Que los del MC son un cúmulo de políticos que huyeron de sus orígenes para vegetar, es muy claro.
Sin olvidar a los partiditos que tuvieron una vida esporádica, bajo las siglas del PES, PAS, PUS o como les quieran llamar, que representaron un gran negocio, incluso familiar. Por supuesto el PVEM, partido de juniors, muchos incluso criados en pañales de seda.
Nadie se salva, pero el que Morena haya fincado su crecimiento en la supuesta lucha contra la corrupción, hace a los guindas más perversos, pues usan de trampolín a los más pobres. En cualquiera estado morenista donde se mire, la corrupción campea, incluso peor que antes.
Y es que el hambre ancestral con que llegaron muchos de ellos los ha transformado hasta volverlos en lo que tanto odiaban, pero que en el fondo ansiaban ser. Son políticos resentidos que hoy claman venganza contra quienes los oprimieron.
Las prácticas corruptas se concentran hoy en la 4T, porque son quienes gobiernan prácticamente en todo el país. Todo mundo conoce a alguien que antes comía en fondas y bebía caguamas, y hoy degusta platillos y vinos en restaurantes.
Gobernadores, legisladores, alcaldes y hasta funcionarios menores se dan una vida de opulencia, que en la iniciativa privada difícilmente hubieran podido tener.
Los Fernández Noroña nunca soñaron que tendrían camionetas de lujo, tenis de marca y una casa de descanso de 12 millones de pesos. Menos en viajar en vuelos internacionales de primera clase, incluso contratar aviones privados para moverse.
Los que antes eran gatos, hoy llenan sus alforjas de billetes, bajo la bandera de luchar por los pobres. En Morena adoptaron muy rápido frases del pasado como la de Carlos Hank González, quien decía que “un político pobre es un pobre político”.
Embarrados en el lodo de la corrupción, Morena y sus aliados siguen usando la bandera de la supuesta honestidad y austeridad para seguir montados en las más pobres, que quizá también por una sed de venganza siguen votando por ellos.
CENTAVITOS
De las 100 utopías que ofreció construir Clara Brugada en su sexenio, a más de un año no ha inaugurado una sola ni siquiera en las alcaldías donde gobierna su partido, y básicamente porque el gobierno carece de operadores políticos. Ante la negativa ciudadana a su proyecto, la exalcaldesa ha optado por apropiarse de grandes espacios en deportivos populares como la Magdalena Mixhuca y el Deportivo Los Galeana, por ejemplo. Quiso también quedarse con un cacho de la Deportiva de Xochimilco, pero no la dejaron pasar. Los vecinos no están de acuerdo en perder sus áreas deportivas a cambio de las utopías que sólo ella presume.


