>> El PAN anunció que promoverá en Donceles que se retome el proyecto de dividir las alcaldías más grandes
Con la aprobación de la Constitución Política de la Ciudad de México, en 2017, que dispuso la desaparición de Distrito Federal como denominación de la capital del país, se ordenó también realizar una nueva división política y territorial de las 16 alcaldías.
El texto constitucional contemplaba iniciar los trabajos en 2018, cuando entró en vigor, y concluirlos un año después. Para tal efecto se creó la Comisión de Alcaldías y Límites Territoriales, que presentó en tiempo y forma una propuesta para la nueva división.
Pero el clásico duelo de egos e intereses, sobre todo al interior de Morena, frenó la iniciativa y quedó como herencia para la segunda legislatura local, donde le fue peor. La propuesta está congelada en comisiones desde 2022.
De nuevo frenada por los morenistas, pues en 2024 habría elecciones y ningún cacique quería ceder parte de su territorio, pues para ellos una nueva división geopolítica significaba perder poder… y mucho dinero.
Desde hace tiempo se planteó que la Ciudad de México pasara de 16 a 21 alcaldías, para que sus autoridades atendieran con más eficiencia a sus gobernados. Y es que la mayoría de las demarcaciones están conformadas por territorios con necesidades encontradas.
En alcaldías como Álvaro Obregón, Miguel Hidalgo y Tlalpan, por ejemplo, habitan familias con mucho dinero, pero otras con enormes carencias. Algunos territorios conjuntan zonas rurales o ecológicas, que contrastan con sus amplios desarrollos urbanos.
Mucho se ha venido hablando de que territorios como Iztapalapa, GAM, Álvaro Obregón y Tlalpan, entre otros, deben ser divididos para dar paso a nuevas alcaldías y, así, poder brindar una mejor atención a sus pobladores.
La semana pasada, el PAN anunció que promoverá en Donceles que se retome el proyecto, a fin de cumplir con lo que mandata la Constitución Política de la Ciudad de México. Los azulitos piden dividir las demarcaciones más grandes… casualmente, de Morena, y ahí hay un problemita.
A ver, pregúntele a Clarita Brugada si estaría de acuerdo en dividir Iztapalapa, que ha sido su bastión político y que solamente le prestó un rato a Aleida Alavez, pues quiere arrebatárselo en las elecciones intermedias de 2027.
O a Janecarlo Lozano y a Javier López Casarín, que acaban de llegar a Gustavo A. Madero y Álvaro Obregón, respectivamente, donde seguro querrán hacer huesos viejos, pues tener un territorio importante les da poder para lo que venga.
La mayoría apuesta doble contra sencillo que la iniciativa seguirá en la congeladora y que la idea del PAN es un sueño guajiro.
CENTAVITOS
El viernes 24 de enero, Pablo Trejo fue invitado a la reunión de la Comisión Permanente de Funcionarios Fiscales, que agrupa a funcionarios y especialistas de todo el país en esa materia, donde el diputado tiene gran experiencia, desde luego, pero tenía otro compromiso más importante a la misma hora y en un lugar diferente. Mientras Trejo, presidente de la Comisión de Hacienda en Donceles, se reunía con los expertos fiscales en el Club de Banqueros, a esa hora la bancada de Morena celebraba su reunión plenaria para anunciar su programa de trabajo rumbo al primer periodo legislativo del año. Y aquí cabe una pregunta: si Pablo conforma el grupo parlamentario del PRD con Nora Arias, ¿por qué convocarlo a la plenaria de Morena? ¿Acaso ya no son dos partidos distintos? Y, siguiendo la lógica morenista, ¿por qué entonces los guindas no invitaron a Nora? Qué raritos son los diputados, ¿no?


