Periodistas frente la “usurpación de identidad” con IA

El fin de semana, actrices y actores de doblaje, junto a locutores y locutoras, realizaron una movilización en la Ciudad de México, para exigir al Estado mexicano que regule el uso de la Inteligencia Artificial (IA) para la creación, uso y reproducción de voces en diversos productos audiovisuales.

El abuso de esta herramienta, advirtieron, podría poner en riesgo su futuro laboral, si es que la industria de la radio, televisión y cinematografía, así como la publicidad y la generación de contenidos digitales, recurre a herramientas de IA generativa para reproducir voces, en vez de contratar a personas. Y mientras esto sucedía en nuestro país, Dinamarca dio un paso adelante (como en el sector salud) y su gobierno presentó una reforma legal para otorgar derechos de propiedad intelectual y derechos de autor a cada persona sobre su voz, su rostro y su aspecto físico.

El objetivo de esta reforma es que cada persona nacida en Dinamarca o que tenga esa nacionalidad pueda estar protegida ante reproducciones ilícitas de su voz e imagen a través de recursos de IA.

Sin duda esta reforma danesa marcará un nuevo paradigma en el uso de tecnologías de información, pero también en materia de derechos humanos y en particular en los derechos a la propia imagen y a la integridad de las personas; pondrá un freno al uso y abuso de la IA, y reducirá riesgos de robo de identidad, usurpación de personalidad y al usufructo indebido sobre la voz, rostro e imagen de alguien.

Una reforma de este calado, ¿cómo ayudaría al periodismo y a la sociedad en general?

Por un lado restringiría lo que ahora conocemos como ‘deep fakes’, que son esa suplantación de personas a través de IA, y prevendría que los periodistas corran el riesgo de “irse con la finta” y tomar como real un video que haya sido producido con tecnología y no sea en verdad un video real con personas reales. Ya ha sucedido.

Por otra parte, ayudaría a que las y los periodistas no seamos víctimas de esas mismas ‘deep fakes’ y de repente aparezcamos en redes socio digitales presentando una información falsa, alterada, manipulada, tendenciosa y que haya sido producto de alguna persona que, además de mentir, tenga la firme intención de dañar la de por sí vapuleada reputación de quienes hacemos periodismo profesional y especialmente incómodo a los intereses de grupo.

En México, las reformas legales en materia de Internet y telecomunicaciones han avanzado hacia imponer restricciones al derecho a la libertad de expresión y a los derechos de información, y no a robustecer estas garantías que nos pertenecen a todos y todas. 

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