>> La senadora priista Cristina Ruíz advirtió que Morena usa la austeridad como pretexto para concentrar poder y eliminar la transparencia
>> Senador Néstor Camarillo: Reforma da un cheque en blanco al oficialismo y elimina el control del Congreso
>> Claudia Anaya denuncia que el oficialismo desmonta Compranet, para ocultar contratos y blindar la corrupción desde el gobierno
La senadora del PRI, Cristina Ruíz Sandoval, acusó a Morena de impulsar una reforma que “regula la corrupción” bajo el disfraz de modernización. Desde la tribuna del Senado, advirtió que la nueva Ley de Adquisiciones y sus reformas conexas eliminan la transparencia, destruyen la vigilancia ciudadana y crean un sistema opaco donde el gobierno decide “qué se compra, a quién, cómo y por cuánto” sin rendición de cuentas.
Ruíz Sandoval también señaló que la reforma permite adjudicaciones directas a “factureros consentidos” y empresas cercanas al poder, mientras se concentran funciones estratégicas en una secretaría que responde únicamente al círculo del expresidente. Cuestionó los términos técnicos del dictamen, como “diálogos competitivos” u “ofertas subsecuentes de descuento”, y los calificó como formas elegantes de legitimar arreglos a modo.
Por su parte, el senador Néstor Camarillo Medina, calificó el dictamen como “una traición al compromiso con la transparencia, la rendición de cuentas y la democracia”, al advertir que lejos de combatir la corrupción, esta iniciativa la legaliza. “Nos quieren vender esta reforma como un avance, pero lo que se encuentra es un verdadero retroceso, una reforma peligrosa, tóxica y nociva”, expresó.
Camarillo Medina denunció que la reforma exenta a instituciones como la Sedena, Pemex y la CFE del cumplimiento de reglas básicas de contratación pública, otorgándoles un trato preferencial sin supervisión. “Se les otorga un cheque en blanco al portador”, afirmó, al recordar que estas entidades han sido convertidas en operadores de las principales obras del oficialismo, sin ningún control externo ni rendición de cuentas.
También alertó sobre la posibilidad de modificar contratos públicos en plena ejecución y permitir sobrecostos de hasta 50% sin nuevas licitaciones ni evaluaciones, lo cual —dijo— es “una licencia para inflar presupuestos y beneficiar a unos cuantos”.
El senador priista advirtió que la reforma incluso debilita al Congreso, al quitarle la facultad de aprobar proyectos de infraestructura a largo plazo. “¿Dónde quedó el equilibrio de poderes? ¿Dónde queda nuestra responsabilidad de fiscalizar?”, cuestionó.
Por su parte la senadora Claudia Anaya Mota, advirtió que México enfrenta dos graves problemas: funcionarios públicos que solo buscan qué robar y gobiernos llenos de omisiones y complicidades que permiten esos robos. “La corrupción es un cáncer en este país que nos ha hecho tanto daño, que perjudica a la población porque mucho del recurso público que es pensado y destinado en ellos no llega a la gente”.
Reprochó que Morena desmantele los mecanismos creados por años para controlar el uso del dinero público. “Se hicieron leyes con participación de la pluralidad política y de la sociedad civil, pero hoy ustedes los desaparecen con el pretexto de eficientizar procesos o aplicar austeridad”.
Explicó que uno de los retrocesos más graves es el cambio en Compranet, sistema que obligaba a conservar por largo tiempo la información sobre compras, contratos y licitaciones. “Claro que es más caro, pero nos da certeza de que las cosas se hicieron bien y tenemos una línea de tiempo para revisar cómo está la administración”.
También rechazó que se eliminen de la ley los requisitos técnicos para obras públicas, como estudios, normas de calidad y suficiencia presupuestaria. Sentenció que lo aprobado promueve el desorden y la corrupción.


