Por: Ricardo Contreras Reyes
Navidad, temporada para dar y recibir regalos y abrazos. Momento para la reflexión, los buenos deseos; momentos para la reconciliación, el amor y el perdón.
Justo en este ejercicio reflexivo, resulta obligado pensar en el futuro de nuestra patria que este año crecerá 0.3% y la galopante corrupción solapada por el Gobierno Federal.
Desde “La Mañanera del Pueblo”, el discurso oficial es la descalificación de los contrincantes y defensa de los suyos, aunque sean corruptos, como fue el caso de la delegada del Bienestar en Puebla, Anallely López, v quién renunció por sus presuntos vínculos con el crimen organizado.
La crítica a los prianistas (hundidos en sus propios conflictos y por cierto, ambiciones), a la ultraderecha, a los empresarios, a la prensa crítica pero “chayotera”, y a quien se atraviese en el camino, ha sido la constante.
Es el discurso del dinero, del poder y del odio, señalan algunos analistas. Otros aseguran que el instrumento de la izquierda es la revolución silente: la manipulación ideológica para seguir ganando adeptos con el discurso maniqueo de “nosotros los buenos, ustedes los impresentables”.
Eso explica el apoyo total al fraude electoral de Nicolás Maduro en Venezuela; la simpatía por la pareja de dictadores que cogobiernan Nicaragua, Daniel Ortega y Rosario Murillo. O la crítica al triunfo de “pinochetista y nazista” en Chile, José Antonio Kast y al Gobierno de Javier Milei en Argentina.
Los escandalosos casos de corrupción cometidos por distinguidos morenistas permanecen en total impunidad, como los vínculos de Adán Augusto López, Presidente del Senado de la República, a quien se le ha relacionado con el líder del cártel de La Barredora, Hernán Bermúdez.
Y qué decir de Ignacio Ovalle, director de Segalmex, quien permitió el desvió de 15 mil millones de pesos durante el obradorato y que a la fecha se pasea por la calle con total impunidad.
“No Robar, no mentir y no traicionar”, el mandamiento del líder moral de la Cuarta Transformación, se ha convertido en un mantra burlón para que los funcionarios sigan actuando al margen de la ley sin rendir cuentas.
En los últimos días, el regalo de petróleo a Cuba provocó la airada crítica popular al Gobierno Federal, tomando en cuenta que el país adolece de mejores servicios médicos y medicamentos.
Miguel Díaz Canel, Presidente de Cuba, dice que en la isla la economía esta parcialmente paralizada, la inflación se dispara, hay precios altos, no hay alimentos para la población. ¿Qué más da? Para eso está México. En este año, Sheinbaum Pardo ha regalado al régimen, no al pueblo cubano, 39 embarques de hidrocarburos con un valor que supera los 850 millones de dólares, es decir, 16 mil millones de pesos.
¿Quién pagará el costo económico de este despilfarro? Los contribuyentes.
La soberbia está cegando a nuestros funcionarios. El impacto social y económico tarde o temprano cimbrará la estructura del país, pues está comprobado que regalar dinero tarde o temprano, trae consecuencias.
“De que le sirve al hombre ganar el mundo si pierde su alma”. La frase bíblica es sólo una invitación para que reflexionemos sobre el porvenir del nuestro país y de lo que debemos hacer los ciudadanos de a pie.
¡Felices Fiestas de Navidad para todos!
Periodista
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