Apenas arranque el segundo periodo ordinario de sesiones en Donceles, el diputado Jesús Sesma Suárez presentará su licencia definitiva al cargo, para dedicarse por completo al armado territorial de su partido rumbo a 2027.
El presidente de la Mesa Directiva del Congreso de la Ciudad de México había anunciado desde hace algunos meses que su partido, el Verde Ecologista, probará suerte en solitario durante las elecciones del próximo año.
En un principio todos pensaron que Sesma sólo buscaba estirar la liga para lograr una mejor negociación, y quizá por ello el secretario de Gobierno, Arnulfo Cravioto, no le dio importancia al tema y hoy es demasiado tarde.
El distanciamiento del PVEM con la 4T se dará exclusivamente en la CDMX, pues a nivel federal mantendrán su alianza. O sea, el problema es Clara Brugada, no Claudia Sheinbaum, al menos para los verdes.
Al dejar su curul, Sesma buscará a liderazgos que anden sueltos en la ciudad y quieran integrarse a las filas ecologistas. La decisión ha molestado a los anfibios del Ayuntamiento, pero los años del líder verde en la grilla le han hecho la piel dura.
Incluso temas como el fichaje de la exalcaldesa Alfa González —identificada con Los Chuchos del PRD—, pasaron de noche a pesar de que Cravioto chilló; en Palacio Nacional entendieron las razones de líder tucán y todo quedó en el olvido.
Y será el sereno, pero Chucho se ha convertido en una piedra en el zapato no sólo para la sede de los ajolotes, sino para la mayoría de los alcaldes de la ciudad, pues sus recién creados guardianes verdes están pisando callos.
Parece que Cravioto no le midió bien al generarle a su jefa un problema con el verde, pues jamás pensó que se atrevieran a abandonar a la 4T. Pensaba que sin Morena no serían nada.
Claro que la estrategia del PVEM de territorializarse tiene sus riesgos, pero de otra forma jamás tendrán oportunidad de crecer ni convertirse en una verdadera alternativa para sus aliados, pues sólo les dan migajas por su colaboración.
Si bien la apuesta es riesgosa, queda claro que bien vale la pena.
Y si de por sí Chucho había causado incomodidad entre algunos morenistas, su anticipada despedida de ayer como presidente de la Mesa Directiva del actual periodo de sesiones —pues no estará en el cierre—, les ha de haber caído en el hígado, por dos cosas.
Primero, porque en su despedida presentó y agradeció la labor de los trabajadores de Resguardo, Servicios Parlamentarios, Intendencia y en general a todos, incluyendo a diputados y coordinadores, algo que nunca se había visto en Donceles.
Y segundo, por la autocrítica que hizo al trabajo de este año, que fue dejado para el final a pesar de que el Congreso cuenta con elementos técnicos y humanos para dar respuestas rápidas. Como colofón, pidió acelerar el reglamento del Congreso que ordene todo.
CENTAVITOS
Si la comparecencia de la tlalpense Gabriela Osorio fue de pena ajena, hay que estar pendiente de lo que pueda pasar esta mañana cuando se presente en Donceles la alcaldesa de Xochimilco, Circe Camacho. Y no tanto por lo que haga o deje de hacer en su demarcación —que sería el tema central de su presencia—, sino por ver si José Carlos Acosta, su antecesor, le tiene preparado algo desde la subsecretaría de Capital Humano que encabeza en el gobierno de Brugada. Todo mundo sabe bien que Acosta quiere tirar de esa alcaldía a Circe, a quien no le perdona haberlo despojado el territorio. A ver cómo se comportan los diputados afines a él.

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