A pesar de que los bonos de la 4T en la capital del país andan por los suelos, a nadie parece preocuparle el pleitazo de José Carlos Acosta, responsable de Capital Humano en la Ciudad de México, con la alcaldesa xochimilca Circe Camacho.
La guerra entre ambos funcionarios es añeja, pues desde que Circe era diputada y José Carlos alcalde cruzaron lanzas para ver quién de los dos se quedaba con la parcela; la alcaldesa se alzó con la victoria y la enemistad creció.
Para que Acosta soltara la candidatura en 2024 fue necesario que lo llevaran ante el mismísimo Andrés Manuel López Obrador para que lo convenciera, pues, como buen xochimilca, estaba necio a soltar el hueso.
El entonces presidente le tuvo que explicar que tenía que soltar la alcaldía porque era parte de los acuerdos con el Partido del Trabajo, que pidió esa posición —entre muchas otras— para mantener la alianza con la 4T.
Lo único que José Carlos pudo rescatar fue una diputación local para Erika Rosales, a quien originalmente quería dejarle el changarro; no pudo.
Aunque Erika y Circe ganaron sus respectivas candidaturas, el pleito entre la alcaldesa y su antecesor no acabó; lejos de ello, se acrecentó, escalando incluso hasta las amenazas personales y el conflicto no ha podido ser desactivado.
Acosta organizó la colecta de firmas para exigir la revocación de mandato en Xochimilco, con la esperanza de retomar el control, para lo cual —en teoría— juntó el número de ciudadanos, aunque debe esperar la validación de las autoridades electorales.
El asunto está en el INE, donde se están revisando las 44 mil firmas —siete mil más de las que se necesitaban—, pues se han detectado inconsistencias, sobre todo en las solicitudes que no se realizaron por aplicación digital, sino en papel.
Hay números y letras que no coinciden en los registros hechos a mano, que pueden deberse a errores de captura de los propios funcionarios electorales. Se revisa también que no haya registros duplicados y que los vecinos formen parte de la lista nominal.
El INE debe verificar que las credenciales de elector sean de quienes promueven la revocación y estén vigentes; que habiten en la alcaldía y que no se trate de personas fallecidas, pues con eso de que ni se les dan las trampas…
Independientemente del tiro entre José Carlos y Circe, quien no se puede hacer la desentendida es la doñita del Ayuntamiento, pues el pleito puede hacer que pierdan Xochimilco, y como en la Secretaría de Gobierno tiene a un bueno para nada, ella tendrá que hacerse cargo. Claro, si es que le interesa que no se le descuadre el equipo para 2027 o que no le tengan que corregir la plana desde otro palacio.
CENTAVITOS
Por qué creerles a los ajolotitlas cuando anuncian que una obra estará lista para una fecha si nunca cumplen; peor aún, las inauguran sin terminarlas. En plena época de aguaceros, Clara Brugada anuncia la ampliación de un colector que ayudará a desfogar las aguas del Oriente, entre ellas las de Iztapalapa para acabar con las inundaciones que año con año afectan la zona. La Reina de Ajolotitlán prometió que la obra estará concluida en septiembre y las apuestas son que no la terminará. Pero, en caso de que se le hiciera el milagro, ¿por qué la programa apenas si la temporada de lluvias está en pleno apogeo? ¿No hubiera sido mejor iniciarla antes de que llegara el agua? Porque para septiembre la temporada ya está de salida. En el Zócalo son buenos para la pintura, pero muy malitos para planear.

More Stories
Sin Protocolo / Merlín el distractor
Sin Protocolo / Quehacer informativo
Clara y sus baños inteligentes