Al interior del equipo de Marcelo Ebrard se trabaja ya para la probable postulación de Jesús Valdés como candidato a alcalde en Álvaro Obregón, en sustitución de Javier López Casarín, de quien el secretario de Economía ha tomado distancia.
Desde el año pasado es público el rompimiento entre Ebrard y su exsocio, a quien en 2024 llevó a Álvaro Obregón como parte de los acuerdos al interior de Morena, que en ese tiempo tuvo que aceptar la propia candidata a jefa de Gobierno, Clara Brugada.
A Marcelo le ofrecieron la alcaldía que estaba en manos de la panista Lía Limón, en la que había muy pocas posibilidades de ganar, pero era parte del pago que el excanciller recibió por haber aceptado sumarse con Claudia Sheinbaum y dejar de impugnarla.
Envió a un equipo territorial a operar la elección, que finalmente ganó López Casarín por un estrecho margen, aunque su triunfo fue revertido inicialmente por el INE al decretar que rebasó los topes de gastos de campaña.
El caso pasó al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, donde Marcelo operó para que los magistrados devolvieran el triunfo a su muchacho; extrañamente, los propios panistas desaceleraron su apelación ante la última instancia.
Aunque el triunfo en Álvaro Obregón lo operó el actual secretario de Economía, tan luego asumió como alcalde López Casarín se deshizo de todo lo que oliera a Ebrard con el argumento de que así lo habían acordado.
Hasta hace unos meses, el alcalde insistía en que la relación con su exjefe seguía siendo de primera, lo cual ha negado sistemáticamente Marcelo, incluso acusando a su muchacho de haberse entregado a Brugada, quien, por cierto, desconoció todo acuerdo con el excanciller.
Clara fue empleada de Ebrard en el gobierno del DF, de donde brincó a Iztapalapa por el PT, gracias a la Operación Juanito que el entonces jefe de Gobierno apoyó para derrotar al equipo del perredista René Arce.
También la asesoró en 2024, por lo que creyó que merecía algunos cargos en su administración. Le envió a su exsecretario de Obras, Fernando Aboitiz, en pos de alguna área en Transporte; le dijeron que ya estaban completos.
Y no sólo eso, la doñita del Zócalo desconoció a quien había sido su benefactor y le cerró espacios; el ala dura de Morena no iba a permitir a Marcelo tomar posiciones en el Gobierno de la CDMX.
Ante esa traición, sumada a la de su alcalde, Ebrard pidió a Valdés calentar el brazo para ir en 2027 por Álvaro Obregón, sin importar que su veterano colaborador haya fracasado en todo proyecto político que le ha encargado antes.
El excanciller considera suya la demarcación y cree llevar mano en la designación, por lo que buscará cambiar sus piezas en espera de que Clara no se meta y respete los acuerdos, cosa que no ha hecho con varios dirigentes que la ayudaron a ganar la capital en 2024.
CENTAVITOS
Después de su gris periodo al frente de Morena en la Ciudad de México, donde no aportó otra cosa que no fuera mayor división al interior de su movimiento, Héctor Díaz-Polanco fue cepillado de la presencia guinda en la ciudad, justo cuando las puñaladas entre morenistas están a la orden del día por la definición de las candidaturas capitalinas para 2027. El viernes lo citaron en el Antiguo Ayuntamiento, donde la doñita del lugar le pidió que entregara el gafete de la dirección del partido para pasarlo a otras manos. Y ése es precisamente el problemón que se avecina, pues habrá que ver quién pone el relevo: si viene del Zócalo o de Palacio Nacional.

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