2 de mayo de 2026

Dossier de Prensa

Libertad Informativa

Cuando se pensaba que en el sur de la ciudad no pasaba nada… ¡sí pasa, y mucho!

Por: Nancy Cárdenas

A pesar de la riqueza cultural y ambiental de los pueblos originarios del sur de la capital, aún no han podido deshacerse de la visión centralista del gobierno, heredada desde la época colonial. Siguen siendo vistos como periféricos.

Tras la conquista del corazón del imperio mexica, los españoles consideraron al sur como una zona agrícola destinada al abastecimiento de la ciudad central (lo mismo sucedió en las provincias del territorio de la Nueva España).

Las comunidades del sur de la ciudad quedaron excluidas de la planeación urbana del centro, donde se asentaba el poder virreinal. Esta condición explica los problemas históricos de acceso a servicios básicos en estos territorios.

Sin embargo, el actual gobierno de la capital debe actuar —al menos por ahora— en contra de la tradición centralista, debido a la celebración de la Copa Mundial de la FIFA 2026.

La jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, anunció hace unas semanas que su administración invertirá 6,000 millones de pesos este año con motivo del evento deportivo. Señaló que los recursos se destinarán a proyectos de infraestructura, principalmente en temas de movilidad y seguridad, como la adquisición de 17 trenes ligeros, mejoras en vialidades estratégicas como Calzada de Tlalpan, la instalación de 40,800 cámaras de videovigilancia y rehabilitaciones en colonias aledañas al Estadio Azteca, entre otras acciones (El Economista, 27 de mayo de 2025).

La mandataria capitalina subrayó hábilmente que dicha inversión ya formaba parte de su plan original de gobierno. Sea como sea, aplicará recursos públicos a los que también tenemos derecho quienes habitamos en el extremo sur de la urbe más importante de México.

Cuando da, también quita

A pesar de lo positivo que representa la multimillonaria inversión en las inmediaciones del Estadio Azteca (recientemente rebautizado como Estadio Banorte y, por normatividad de la FIFA, Estadio CDMX durante el Mundial), donde los beneficios alcanzarán también a otras alcaldías del sur, el gobierno sigue cometiendo yerros en perjuicio de los pueblos originarios.

Solo quiero retomar dos ejemplos significativos de decisiones tomadas por los gobiernos de la ciudad y de la federación durante las dos últimas administraciones, sin el consentimiento de la población de Xochimilco, alcaldía ubicada en el sur.

Uno de ellos es el cierre del Museo Dolores Olmedo, ubicado en la ex Hacienda de La Noria, y el consiguiente traslado de su colección de arte, por cuarenta años, al Parque Urbano Aztlán, en Chapultepec. Esto ocurrió durante la pasada administración del gobierno central.

En esta decisión administrativa no se respetó la voluntad de la señora Dolores Olmedo, quien donó el museo y su acervo al pueblo de Xochimilco, con documentos legales que respaldan ese acto jurídico. Tampoco se respetaron los derechos culturales de la población.

El otro ejemplo es la pretensión del gobierno de Clara Brugada de construir sobre más de nueve hectáreas y media de área verde en el Centro Deportivo Xochimilco, una Utopía, superficie que actualmente son tres diamantes de béisbol y tres canchas de fútbol.

En ambos casos, considero que se trata de despojos al pueblo de Xochimilco, pues se arrebatan, por un lado, un espacio cultural y artístico, y por otro, un área que brinda servicios ambientales no solo a la demarcación, sino a toda la Ciudad de México.

Aunque estos hechos podrían parecer consumados, aún hay esperanza de revertirlos. En cuanto al Museo Dolores Olmedo, se ha revitalizado el activismo de intelectuales y de la sociedad civil que exige su reapertura inmediata y la no fragmentación del acervo. En cuanto a la construcción de la Utopía, afortunadamente, el rechazo ciudadano se mantiene activo y ha logrado, hasta ahora, frenar la imposición gubernamental.

¿Acaso no sería más sensato conservar y enaltecer el patrimonio ya existente en las comunidades del sur, para promoverlo como punto turístico entre los aficionados al fútbol que llegarán a esta región el próximo año, en lugar de improvisar ocurrencias bajo el pretexto del Mundial?

Opine usted, querido lector.