Debates de los debates

22 de mayo de 2024 0 Por Andrés A. Solis Álvarez

Hay que recordar que los eventos televisados y convocados por el Instituto Nacional Electoral entre quienes aspiran a la Presidencia no son debates: no tienen un formato que permita el verdadero intercambio de propuestas y eso que llaman “moderación” se queda en el simple y mínimo ejercicio de darle la palabra a cada “debatiente”.

Tampoco sirven estos ejercicios mal copiados para los procesos de elección de gubernaturas, alcaldías, presidencias municipales ni cualquier otro cargo de elección popular. En México estamos muy atrás en este tipo de ejercicios que funcionan un poco mejor en otros países.

Y entonces, si los debates no son debates, lo que les sigue constituye ejercicios aún más inútiles.

Me refiero a esas “mesas de análisis” que los medios realizan inmediatamente después de los cuasidebates o los hacen a la mañana siguiente. Programas de radio y televisión y transmisiones vía ‘streaming’ de medios digitales que, según quienes los organizan, buscan analizar el encuentro entre aspirantes presidenciales.

Algunos medios invitan a representantes de cada partido y coalición participante en el proceso. Otros se limitan a reunir a sus mejores analistas.

En el primer formato, este de invitar a representantes partidistas, solo sirve para que cada quien defienda a su candidato o candidata, y asegure con total cinismo que ganaron el debate. No les han dicho que un debate como los que se hacen en México no termina con el triunfo de nadie.

Si la audiencia que quiso ver el “debate” no va a cambiar su intención de voto, ¿por qué creer que un “posdebate” logrará ese cometido? Si en el “debate original” no hubo intercambio de ideas ni análisis real de propuestas, ¿por qué creen que lo habrá en el “posdebate”?

En el otro formato, en ese que participan periodistas y analistas del propio medio, solo sirve para ratificar la postura que cada persona ha venido teniendo desde que inició el proceso electoral.

Ninguna persona periodista o analista va a decir algo contrario a lo que ha venido diciendo y, si así fuese, entonces esa sería la noticia, no el “posdebate”.

Las audiencias que llegan a ver esos “programas especiales”, si es que los llegan a ver después de soplarse dos horas de tonterías con cargo al erario público, solo lo hacen para confirmar la ideología y los pensamientos que tenían antes de cada “debate”, es la posverdad.

Los medios y periodistas deberían analizar realmente la pertinencia de tener estos “especiales” que poco abonan a dar información útil y solo confirman lo que ya sabíamos.

Andrés A. Solis Álvarez
Andrés A. Solis Álvarez

Tu opinión nos interesa: