Nadie hubiera imaginado que, de integrar del Consejo Estudiantil Universitario de la UNAM, que en 1986 protestaba contra el gobierno represor, sus integrantes acabaran gobernado el país.
Pero más aún, nadie hubiera creído que luego de marchar en contra de los militares y de los cuerpos represores del Estado, tuvieran hoy militarizado el país y la capital llena de policías antimotines y vallas en contra de la población.
Si alguien hubiera dicho que, de llegar al poder, blindarían el Zócalo y se encerrarían en Palacio Nacional para esconderse de los grupos que se manifestaran contra del gobierno, lo hubieran tildado de loco.
El tema es que los exceuístas que ahora gobiernan el país, no se atreven a salir a la plaza pública por temor a ser abucheados o recibir una rechifla del pueblo, que según ellos los adora.
La inquilina de Palacio decidió regalar su boleto para la inauguración del Mundial, a fin de que alguien del pueblo pudiera ir al estadio, donde los precios de las entradas son prohibitivos.
Prefirió ausentarse, pues no quiso arriesgarse al rechazo popular ante las cámaras de todo el mundo.
Tuvo miedo a los reclamos, aunque como máxima autoridad del país debió estar ahí para el mensaje inaugural, como corresponde al país anfitrión.
Para su fortuna, el presidente de Sudáfrica no vendrá; lo hubiera dejado solo.
A todo esto, habrá que recordar que el 31 de mayo de 1970, cuando todavía estaba fresca en la memoria la matanza estudiantil de 1968, el presidente Gustavo Díaz Ordaz tuvo los pantalones —o el cinismo— de asistir al Estadio Azteca a inaugurar el primer Mundial en México.
Quince años después, el 31 de mayo de 1986, cuando los mexicanos aún le reclamaban su inacción en los terremotos de 1985 y la galopante crisis, Miguel de la Madrid también tuvo el valor —o la desvergüenza— de ir al Azteca a inaugurar la copa.
Cierto que se llevó una rechifla generalizada y su mensaje no duró ni un minuto, pero al menos De la Madrid no se escondió; dio la cara a la nación y al mundo.
¿Por qué entonces Claudia Sheinbaum no se presenta a la inauguración y dirige unas palabras al mundo? ¿Teme recibir una rechifla? ¿Teme que en el exterior vean que su pueblo la pudiera rechazar?
Ya ni siquiera se sabe si irá al Fan Fest del Zócalo, que organiza la 4T. Ayer dijo que analizaría a ir a uno de los 18 Fan Fest instalados en la ciudad para ver el partido inaugural.
A lo mejor va a alguna alcaldía guinda donde el evento esté controlado y conviva con puros morenistas, para evitar desaguisados.
La cosa es que, a diferencia de los dos anteriores mundiales jugados en México, independientemente de los problemas por los que atravesaba el país, la expectativa por la inauguración era netamente deportiva y el ambiente era de fiesta.
Hoy, la expectativa no es ver si gana México, sino esperar a que se realice el partido, mientras un gobierno que se dice de izquierda amuralla el Centro Histórico, y mantiene en la calle los cuerpos policiacos que antes calificaba de represores.
Primera vez en México que un presidente no acude a la inauguración.
CENTAVITOS
El Instituto Electoral de la Ciudad de México validó ayer la documentación presentada por la nueva dirigencia del PRD capitalino, con lo que se da por cerrado el litigio que durante dos años mantuvieron dos grupos. Por fin hay una dirigencia formal, que dio inicio a los procesos para el registro de estatutos y las cuentas para recibir sus recursos. Una buena noticia para la izquierda.

More Stories
Sin Protocolo / El poder de la CNTE
Populismo penal/Rubén Moreira/Artículo
Coahuila/Rubén Moreira/Artículo