El ajedrez político-estratégico de Vladimir Putin

El ajedrez político-estratégico de Vladimir Putin

26 de abril de 2022 2214 Por María Manuela de la Rosa Aguilar

Dividir para reinar, estrategia griega que fue retomada y utilizada por el emperador romano Julio César de divide y domina “Divide et Impera”; y luego, siglos después por Napoleón Bonaparte, divide y vencerás, parece ser la estrategia de Vladimir Putin, al fracturar las antiguas repúblicas socialistas que formaban la URSS.

No sólo Ucrania con Crimea, sino a las demás repúblicas que se han independizado, promoviendo movimientos separatistas que han desestabilizado a la región.

Una serie de explosiones se registraron hace dos días en el ministerio de Seguridad de Transnistria, dañando las ventanas de las casas de los alrededores. En esta región, que se ha separado de Moldavia, se encuentran 1,500 soldados rusos y el incidente podría servir como argumento a Rusia para invadir desde esa frontera a Ucrania, lo cual abriría un frente más de esta guerra.

De acuerdo a estimaciones del ministerio del interior, las explosiones se realizaron con disparos de lanzacohetes antitanques portátiles, pero no se señala un posible autor del ataque.

La autodenominada República Moldava de Transnistria, en Tiráspol, no está reconocida ante la ONU, pero Rusia si la reconoce, al igual que otros territorios separatistas de las vecinas repúblicas que se han independizado de la URSS.

A partir de la caída de la URSS y debido al temor de la fusión de Moldavia con Rumanía, la población de varios distritos de la Riviera Oriental del Dniéster, que en su mayoría hablan ruso, proclamaron la creación de la llamada República Moldava de Transnistria en 1990.

Cabe señalar que, aunque en Transnistria una mayoría son pro rusos, representan sólo el 4% de toda la población de Moldavia, que en su mayoría tienen raíces rumanas, ya que con la caída del imperio ruso Moldavia se anexó a la República de Rumanía (en 1812 con el Tratado de Bucarest).

De la capital moldava de Chisinau se enviaron tropas al territorio rebelde, generándose un conflicto armado que se prolongó hasta 1992, cuando se lograron acuerdos sobre el control del territorio para el mantenimiento de la paz.

En la actualidad, Transnistria es un territorio fuera de control de Chisinau, con todas las características de un Estado: Constitución, bandera, himno nacional, un sistema político y electoral, parlamento, policía, ejército, sistema postal y una moneda propia. Un gran porcentaje de la población es moldava y ucraniana.

El mantenimiento de la paz en la zona de conflicto recae en un contingente formado por tropas rusas, de Moldavia y Transnistria, que, si bien no se le reconoce la independencia, en realidad tiene una gran autonomía y se gobierna como una república independiente.

En el 2018, la Asamblea General de la ONU aprobó una resolución en la que insta a la Federación Rusa a que complete, de manera incondicional y sin dilación, la retirada de sus tropas y armamento del territorio de la República de Moldavia.

El 15 de marzo del 2022 la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa adoptó una resolución por medio de la cual reconoce la región de Transnistria como territorio de Moldavia ocupado por Rusia.

Abjasia y Osetia del Sur reconocen a Transnistria como un Estado independiente y mantienen relaciones diplomáticas mutuas a cambio de un reconocimiento a través de la Comunidad para la Democracia y los Derechos de las Naciones. Estos tres territorios se encuentran en una situación similar.

La autodenominada República de Abjasia es un territorio de la cordillera del Cáucaso, al noreste del Mar Negro, que en 1992 declaró de manera unilateral la independencia de Georgia después de una cruenta guerra que terminó en 1994, entre el ejército georgiano y los rebeldes abjasios apoyados por tropas rusas.

Después de esto, en el 2006 Georgia logró imponerse, pero dos años después, con el apoyo ruso, lograron de facto su independencia. Esta República no tiene reconocimiento internacional, pero si el de la Federación Rusia, Nicaragua, Venezuela, Nauru y Siria, curiosamente países gobernados por dictadores.

El caso de Osetia es similar, un territorio que se autodenomina República independiente de Georgia, igualmente apoyado por Rusia.

Las cuñas que ha puesto Vladimir Putin avanzan algunas veces de manera subrepticia. Tal vez por esta estrategia considera que logrará sus objetivos para quedarse con todas las antiguas repúblicas socialistas y consolidar así su imperio.

María Manuela de la Rosa Aguilar
María Manuela de la Rosa Aguilar

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