La que debe estar extrañando sus épocas en la Comisión de Derechos Humanos de la CDMX es la contralora capitalina, Nashieli Ramírez, quien hoy se ve entre la disyuntiva de investigar y sancionar al gobierno que la llevó a su actual cargo o dejar pasar sus tropelías.
Nashieli es conocida por tener buena mano izquierda y en teoría su labor tendrían que ser similar a la de ombudsperson, donde defendió los derechos humanos de los capitalinos; se supone que ahora defiende el buen uso de sus impuestos.
Pero el gran problema es que, si bien en la CDHCDMX no todo era miel sobre hojuelas, el gobierno capitalino es una olla de grillos, sobre todo entre gente que no entiende de razones, sino de venganzas.
Probablemente Ramírez se estará arrepintiendo de haber aceptado colaborar con Clara Brugada, pues, aunque no se podría llamar engañada de cómo es la hoy reina de Ajolotitlán, nadie imaginó el accionar del dream team de resentidos que formó.
Las anomalías en el manejo presupuestal son tan evidentes que ni falta haría que alguien presentara una denuncia ante la Contraloría y al menos tendría que advertir a los funcionarios que cuiden las formas.
Pero en la 4T no escuchan razones, y los que se sienten del círculo de la anfibia gobernante, se llenan de soberbia para delinquir. El ambiente debe ser insoportable, pues todos buscan sacar provecho.
Recientemente, el Congreso nombró a Azucena Zúñiga como contralora interna en la Fiscalía de Justicia de la CDMX, y ojalá al menos le hayan pedido opinión a Nashieli, pues será ella la que al final asuma las consecuencias de lo que ocurra.
Además, la funcionaria tiene que aguantar a grillos como Víctor Hugo Romo, que a todas luces busca quedarse con la posición de la nueva oficina de Transparencia al interior de la Contraloría; dice que ese lugar se lo prometieron a él.
Si Romo se hace de Transparencia, sería como dejar la Iglesia en manos de Lutero. Además de cubrir sus propias huellas, tendría acceso a información sensible de sus enemigos, y con eso de que sueña a diario con Mauricio Tabe…
Otro asunto para Nashieli es la denuncia de los panistas para que investigue todo lo relacionado a los excesos en obras relativas al Mundial, donde destaca la empresa Impacto en Imagen y Color, consentida de la doñita del Ayuntamiento desde que era alcaldesa de Iztapalapa.
Escándalos hay muchos, pero destacan los contratos de esa empresa; los panistas acusan que, en lo que va de la actual administración, ha operado como “proveedora universal”, recibiendo decenas de millones del erario.
Material hay de sobra para meterle lupa, el asunto es ver si la contralora se anima a entrarle, como lo hacía de ombudsperson, lo que le ganó muy buena fama, o si el gobierno morado la tiñe a ella de guinda.
Arrepentida que se debe estar dando Nashieli.
CENTAVITOS
Hace unas semanas la apuesta era a quién correrían primero antes del Mundial: si André Jardine como entrenador del América o César Arnulfo Cravioto como secretario de Gobierno de la CDMX, por el desastre que traían en sus encargos. Las Águilas echaron al entrenador que les dio un tricampeonato y devolvió la ilusión a sus aficionados; de nada le valió ser el técnico más ganador: lo echaron. Pero en Ajolotitlán Arnulfo sigue en su silla con todo y que es el peor secretario de Gobierno de la historia de la capital, y de tener un desastre con diputados, los partidos y los alcaldes, lo que ha afectado a los ciudadanos. Cada quien tiene lo que merece.

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