7 de noviembre de 2026

Dossier de Prensa

Libertad Informativa

En Estados Unidos, las urnas pusieron límites al poder; México debe estar a la altura del nuevo momento: Somos

POSICIONAMIENTO

SOMOS celebra que la democracia estadounidense haya demostrado que el voto ciudadano sigue por encima de cualquier poder. No lo impidieron el intento de apartar boletas a través de la Suprema Corte, la apuesta por consolidar un tribunal a la medida de una agenda conservadora, ni los cientos de millones de dólares que los aliados de Trump invirtieron para sostener una agenda contraria a los intereses de la ciudadanía. Las instituciones resistieron porque nadie las controla y existe equilibrio de poderes. La Corte frenó al poder ejecutivo. En contraparte, en México necesitamos recuperar un sistema de contrapesos efectivos para proteger el futuro de nuestra democracia.

La frontera también cambió. Con el triunfo de Gina Hinojosa en Texas, las cuatro gubernaturas fronterizas con México quedarán en manos del Partido Demócrata. El relevo puede interrumpir mecanismos de coordinación que tardaron años en construirse con la administración republicana de Texas, y México no puede permitirse ese vacío. Pero también abre una oportunidad. La relación bilateral no se decide solo entre Palacio Nacional y la Casa Blanca: se vive todos los días entre Tijuana y San Diego, Ciudad Juárez y El Paso, Nuevo Laredo y Laredo. Los partidos políticos de ambos lados tenemos la responsabilidad de reconstruir la agenda fronteriza desde lo municipal: cruces, aduanas, agua, seguridad, comercio y trato digno a quien cruza la línea.

Nadie debe confundir este resultado con un cambio de rumbo inmediato. Donald Trump conserva el Poder Ejecutivo por los próximos dos años de su mandato. Un presidente debilitado puede volverse más impredecible. La revisión del T-MEC sigue sin acuerdo desde que Washington se negó en julio a extender el tratado; la política de deportaciones sigue golpeando a miles de familias mexicanas y en materia de seguridad y ataque al crimen organizado, tanto republicanos como demócratas coinciden en intereses comunes. El peso de los demócratas puede incrementar las presiones en contra del gobierno mexicano. El nuevo Congreso puede ser un contrapeso, pero no es una garantía. México necesita una estrategia y no esperar a reaccionar en forma defensiva y pasiva antes las decisiones estadounidenses.

Los resultados también traen voces nuevas. Gina Hinojosa será la primera gobernadora latina de Texas, Xavier Becerra el primer latino electo gobernador de California, y Bobby Pulido les ganó a los republicanos un distrito del sur de Texas de mayoría latina. Son liderazgos que conocen a nuestras comunidades y pueden convertirse en interlocutores más sensibles para México. Pero la interlocución no se hereda por origen: se construye con agenda, presencia y respeto. Ambos gobernadores cuentan con doble nacionalidad. La jefa del ejecutivo mexicano los felicitó por sus orígenes y raíces mexicanas al tiempo de quitar la doble nacionalidad a los mexicano-americanos que busquen participar en política mexicana.

El mensaje de las urnas fue claro. Los votantes dijeron que la corrupción en el gobierno y el costo de vida pesaron en su decisión. También consideran que el presidente antepone sus intereses personales a los del país. La ciudadanía castigó a quien confundió la presidencia con un negocio familiar mientras las familias pagaban más por la gasolina, la comida y la salud. Los mexicanos conocemos esa historia. Ningún poder es eterno cuando se gobierna para unos cuantos. Allá lo decidieron en las urnas; en 2027, aquí también podrá decidirlo la ciudadanía.

Por ello, SOMOS manifiesta su disposición a trabajar con el nuevo Congreso de Estados Unidos, sin distinción de partido, en una agenda que proteja los derechos de las y los connacionales, impulse la economía y el desarrollo de México y recupere la confianza con nuestro principal socio comercial. Asimismo, SOMOS exige al Gobierno de México abrir de inmediato canales de diálogo con los nuevos liderazgos legislativos y estatales, fortalecer la red consular ante las deportaciones e informar con transparencia el estado de la revisión del T-MEC. Por otra parte, SOMOS exige que se respeten y se cumpla con los tratados internacionales firmados por México, como el Tratado de Extradición y que se asuman los compromisos en materia de entrega de narcopolíticos.

Más del 80 % de las exportaciones mexicanas van a Estados Unidos. Esa relación no puede quedar a merced de la improvisación, de la retórica ni de lo que decida Washington mientras México espera. Urge mayor cooperación, negociación, presencia, interlocución y propuestas. México merece una relación con Estados Unidos a la altura de su importancia, no una que dependa de la voluntad única de los ejecutivos de ambos países.