>> Enfrentan campos y agricultores peligro de una crisis hídrica que provocará el proyecto municipal denominado “Sistema de aprovechamiento de agua de la Presa Lago de Guadalupe”, mismo que pretende extraer irresponsablemente el agua para otras regiones del país
>> No fue consultada la sociedad que por décadas ha vivido del campo y la ganadería, afectando a comunidades originarias y poniendo en riesgo las zonas de cultivo, humedales y los campos de futbol de Santa Bárbara
En el municipio de Cuautitlán Izcalli, Estado de México, a tan solo 40 kilómetros de la Ciudad de México, existe un pueblo poco conocido fuera de su región, pero extraordinario en el contexto mundial: Santa Bárbara. Un lugar que, de manera natural y orgánica, se ha convertido en la “Capital del Fútbol y el Queso”.
Santa Bárbara cuenta con más de 120 canchas de fútbol totalmente empastadas, concentradas en un solo pueblo. No existe, hasta donde sus pobladores han investigado, ningún otro lugar en el mundo que reúna tal cantidad de canchas en una comunidad de este tamaño.
Para ponerlo en contexto: ciudades reconocidas internacionalmente por su tradición futbolística —como Buenos Aires, considerada la ciudad del fútbol con 18 estadios— no alcanzan una cifra comparable.
Lo más valioso de esta historia es cómo surgió. Ante el avance acelerado de centros de distribución y el riesgo de perder sus tierras, los campesinos de Santa Bárbara decidieron transformar sus parcelas agrícolas en campos de fútbol, sin vender ni abandonar su territorio.
Este proceso ha permitido:
• Conservar la propiedad de la tierra
• Impulsar el desarrollo económico local
• Proteger amplias zonas verdes
• Fomentar el deporte y la convivencia social
Cada fin de semana, miles de personas de todas las edades visitan Santa Bárbara en busca de espacios abiertos, verdes y comunitarios, algo cada vez más escaso en la zona metropolitana del Valle de México.
El fútbol no solo es un deporte en este pueblo: es identidad, economía y resistencia ambiental. Hoy, estos campos enfrentan un peligro mayor de desaparecer ante la crisis hídrica que provocará el proyecto municipal denominado “Sistema de aprovechamiento de agua de la Presa Lago de Guadalupe*”, mismo que pretende extraer irresponsablemente el agua para otras regiones del país sin consultar a las comunidades que por décadas han vivido del campo y la ganadería, afectando a comunidades originarias y poniendo en riesgo las zonas de cultivo y humedales de Santa Bárbara y por ende, el riego de estos campos de fútbol.
Diversos medios internacionales, como National Geographic, han destacado canchas de fútbol ubicadas junto al mar, lagos o montañas, considerándolas excepcionales por su entorno, sin embargo, ninguna de ellas se encuentra en un pueblo que concentre más de 100 canchas y que haya construido, durante décadas, una cultura futbolística viva y comunitaria como Santa Bárbara.
Hoy que México será sede del Mundial 2026, familias y habitantes de la región consideramos imperativo que el mundo conozca este espacio único, que ha impulsado el fútbol mucho antes del reflector global y que representa los valores más profundos del deporte: comunidad, perseverancia, identidad y respeto por la tierra.
La comunidad de Santa Bárbara no pide infraestructura nueva; pide ser vista. No busca reemplazar sedes oficiales; busca ser reconocida como el corazón comunitario del fútbol mexicano.

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