Por: Nancy Cárdenas
Sabemos que todo en la vida tiene ciclos: hay un comienzo y un fin; aunque, en ocasiones, los procesos también pueden verse truncados. En nuestro país, es durante el verano cuando concluyen los ciclos escolares.
Para el ciclo 2024–2025 se estimó que la población estudiantil sería de 34 millones de niñas y niños en los niveles de primaria y secundaria. Ahora que todos los planteles escolares están concluyendo su trabajo, vendrán los análisis sobre si se ha logrado reducir la brecha entre la matrícula de ingreso y el número de egresos.
Por ejemplo, el gobierno federal ofrece datos reveladores en el Modelo de Tránsito Escolar en el Sistema Educativo, modalidad escolarizada, del periodo 2007–2008 a 2023–2024, (https://www.planeacion.sep.gob.mx/Doc/estadistica_e_indicadores/principales_cifras/principales_cifras_2023_2024_bolsillo.pdf) en el cual se observa que, del 100 % de estudiantes que ingresan a primaria, ese porcentaje se va reduciendo conforme se avanza en los grados escolares. Esta disminución se acentúa en el nivel de egreso del bachillerato, donde cae hasta un 50 %. El panorama se vuelve aún más dramático al observar que solo el 28 % de quienes ingresan logran egresar del nivel licenciatura.
Lo anterior indica que, de los 16 años promedio que una persona debería dedicar prioritariamente a ser estudiante —desde la educación básica hasta obtener un título universitario—, solo 2 de cada 10 estudiantes logran alcanzar esa meta.
Siguiendo esta línea, en el caso específico de las mujeres adolescentes en secundaria, la tasa de terminación se ha mantenido prácticamente sin variación en los últimos ciclos escolares. Por ejemplo, en el ciclo 2021–2022 la tasa de egreso fue de 84.7 %, y en 2022–2023 descendió ligeramente a 84.5 %. Esto significa que una de cada seis niñas que inicia la secundaria no la concluye.
Cabe señalar que los retos y adversidades para avanzar de un nivel escolar a otro son similares para mujeres y hombres, aunque existen variaciones importantes según el contexto socioeconómico, geográfico y de género.
Es evidente que la autoridad gubernamental ha logrado una inserción aceptable de la población en el sistema educativo, con una cobertura promedio del 95 % en el nivel básico. Sin embargo, ahora debe enfocarse en garantizar la permanencia del estudiantado y en reducir los índices de deserción en los niveles medio superior y superior.
Dejar la mochila escolar… para cargar la pañalera
Entre los diversos factores de riesgo que provocan el abandono escolar en el nivel medio superior, destaca el embarazo adolescente, que obliga a muchas jóvenes a interrumpir sus estudios.
La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, expresó su preocupación recientemente al presentar las cifras del Programa Nacional de Población 2025–2030 (El Imparcial, 12 de julio de 2025), debido al alto índice de embarazos entre niñas menores de 15 años. En México, se registran 22 nacimientos diarios en este grupo de edad.
En la Ciudad de México, las alcaldías con mayores tasas de embarazo adolescente son Milpa Alta, Xochimilco y Cuajimalpa. Se estima que alrededor del 80 % de estas adolescentes abandonan la escuela, y un porcentaje significativo permanece como madres solteras.
Así pues, por más avances tecnológicos que existan en esta época, en sociedades de desarrollo medio y bajo, como la nuestra, aún no se ha logrado proteger a las mexicanas más jóvenes de las consecuencias del embarazo adolescente, que impactan profundamente en su salud, educación y situación económica.
¿Usted qué opina, estimado lector?


