Inaudito o signo de los tiempos, el robo de toneladas de cartuchos en México

Inaudito o signo de los tiempos, el robo de toneladas de cartuchos en México

16 de junio de 2021 1539 Por María Manuela de la Rosa Aguilar

A ocho días del robo de dos tráileres con más de siete millones de cartuchos de diversos calibres, principalmente para caza deportiva, no se ha sabido nada sobre el paradero de tan ostentosa carga y llama la atención por la forma en que se suscitaron los hechos.

El 6 de junio pasado, la empresa Aguila Ammunition, de Industrias Tecnos, trasladaba dos tráileres con cartuchos desde su sede, en Cuernavaca hacia Texas, Estados Unidos. Iban escoltados, pero la seguridad, según versiones, se distanció de los vehículos cuando circulaban por la carretera federal 57 y a la altura de La Cabaña del Rey, del municipio de San Luis de la Paz, Guanajuato, fueron interceptados por un grupo armado.

No se ha dicho cómo fue que sucedió, pero aparentemente bajaron a los conductores y se llevaron los dos tráileres. Poco después, no se precisa la hora, fueron localizados a la altura del kilómetro 110, sin los remolques.

Según versiones de los lugareños, vieron un helicóptero que estuvo sobrevolando el área, pero no dieron más detalles sobre el mismo.

Se supo que la Guardia Nacional, División Caminos, realizó un operativo cuando se dio parte a las autoridades y fue así como se localizaron en el Km 110 las cabinas de los tráileres abandonados, en los límites de San Diego de la Unión.

La información comenzó a surgir en medios desde el primer día, pero hasta el 10 de junio sólo la comandancia de la XVI Zona Militar, con sede en Sarabia, Guanajuato, informó de la alerta que se levantó por la desaparición de los contenedores, sin que la propia Secretaría de la Defensa Nacional, ni la Guardia Nacional se manifestaran sobre el particular.

Por informaciones periodísticas se sabe que se trata de cartuchos elaborados por la empresa Aguila Ammunition, de Tecnos, S.A., que iban con destino al Estado de Texas. Aunque las versiones fueron encontradas, porque algunas notas señalaban que era parque que había importado la Secretaría de la Defensa Nacional, otras noticias refirieron que se trataba de municiones que iban con destino a Texas y que era un cargamento que enviaba la propia Secretaría.

También se dijo que eran tráileres escoltados por la Guardia Nacional y otras versiones apuntaban a que eran escoltados por personal militar.

El 9 de junio se filtró un oficio donde se abrió una carpeta de investigación por parte de la Fiscalía Especializada de Control Regional, Delegación Guanajuato, mismo en el que se hace constar la cantidad de los cartuchos perdidos, que son de diferentes calibres, entre los que se cuentan: calibres 22 LR alta velocidad, 12 minishell posta, 40 S&W, 45 automático, 38 especial encamisado, 410 alta velocidad  M 7 ½  , 7.62 X 51 mm 150 GN, entre otros calibres similares. Haciendo un total de 7´214,500 cartuchos. El cargamento, de unas cinco toneladas, tiene un valor aproximado de más de 55 millones de pesos.

También salió a medios un “vocero” o “publirrelacionista” de la empresa, que se ostenta como experto en temas de seguridad y fuerzas armadas, quien desestimó el incidente, argumentando que se trataba de cartuchos de muy bajo calibre utilizados para caza deportiva, por lo que señaló que no había ningún riesgo.

Cabe mencionar que la empresa Tecnos se dedica a fabricar, ensamblar, producir, comprar, vender, distribuir, importar y exportar cartuchos para armas de fuego deportivas y reglamentarias. Proveen a instituciones nacionales y a más de 200 distribuidores de México y 28 países, principalmente Estados Unidos, Sudamérica, así como de Europa y Asia.

Aguila Ammunition fue fundada en 1961 y desde 1964 es proveedora de las fuerzas armadas de varios países, logrando contratos de exportación a todo el mundo.

Hasta la fecha, la fábrica ha operado sin contratiempos y cuenta con todos los permisos requeridos por las Secretarías de la Defensa Nacional, de Hacienda, Economía, etc. Sólo en febrero del 2015 se registró una explosión en la fábrica de cartuchos Aguila, ubicada en el Kilómetro 6 de la carretera federal Cuernavaca-Tepoztlán, en la colonia Ahuatepec, de esa capital. Por lo que se estima que con la experiencia de sesenta años un incidente como el ocurrido el 6 de junio pasado era improbable.

La Saga

Llama la atención lo siguiente:

  • Se trata del traslado de cartuchos, que son material de alto riesgo, por lo que necesariamente debió contar con protocolos perfectamente bien establecidos para su traslado, que no se trata de un tramo corto, sino de más de 800 kilómetros.
  •  La Secretaría de la Defensa Nacional es muy rigurosa en cuanto a las supervisiones, sobre todo cuando se trata de material inflamable y en este caso, que puede explotar, incluso debido a cambios de humedad o temperatura. ¿Qué pasó en esta ocasión?
  • La empresa tiene décadas de experiencia en la exportación de sus productos, así que un error tan grave como el dejar a la deriva con una escolta más que deficiente cinco toneladas de cartuchos útiles, es inconcebible.
  • El silencio de la Secretaría de la Defensa Nacional, quien en todo caso es la encargada de supervisar, no sólo a la fábrica y sus procesos de producción y operación, sino todos los trámites de exportación y el traslado, porque desde un arma individual que alguna persona quiera trasladar, debe contar con los permisos conducentes, máxime cuando se trata de millones de cartuchos.

Evidentemente se trata de una emboscada, real o ficticia, perpetrada por la delincuencia organizada, no se tiene claro si fue el Cártel Jalisco Nueva Generación, o el Cártel de Santa Rosa de Lima, quienes se están disputando el control de la zona.

  • Independientemente de los permisos oficiales, tanto de la SEDENA, como de Economía y las dependencias involucradas en un proceso de exportación, la seguridad que debe brindarse en un país con el nivel de delincuencia que hay, no puede dejarse al azar.
  • La Guardia Nacional, que tiene a su cargo la seguridad en las carreteras, tampoco se ha pronunciado, aunque no es de su competencia el traslado y custodia, sí lo es la seguridad, que sin duda falló. ¿O no?
  • El caso no es menor y sobre el tema no se ha dado ninguna versión oficial, salvo el pronunciamiento de la XV Zona Militar y el oficio que se filtró.
  • Las organizaciones criminales, si bien, tienen armamento de alto calibre, también tienen diversidad de armas de toda clase, así que ese cargamento era demasiado atractivo para sus actividades.
  • Sale a medios como si fuera la voz oficial un periodista que se ha autonombrado especialista en el tema, para tratar de minimizar el hecho, pero lo cierto es que no sólo había cartuchos de bajo calibre para actividades deportivas, sino de alto calibre.

Y en todo caso, todas las balas matan, independientemente de que se utilice un balín de la feria. Si se dispara contra una persona, siempre existe la posibilidad de morir. No pueden hacerse afirmaciones tan irresponsables, aún si se ha recibido un pago por ello, pues hasta el chayote debe contener cierta dosis de ética profesional.

Hipótesis que podrían ofrecer una explicación:

  • Personal de la empresa Tecnos, que sabía del traslado, logística y ruta, pudiera estar involucrado.
  • La misma empresa pudo hacer la simulación, puesto que es obvio que se trata de un cargamento sustraído por la delincuencia organizada, que obviamente no es una empresa que pudiera comprar los cartuchos legalmente, no tiene RFC para poder facturar y menos con registro alguno como persona moral. Y estamos hablando de más de cincuenta millones de pesos, que podrían sumar muchos más si se trata de acciones ilícitas.
  • Quien descuidó y tuvo la responsabilidad de la seguridad pudo haberlo hecho con toda la intención.
  • Personas que tuvieron conocimiento del cargamento y su ruta pudieron haber filtrado la información a los grupos delincuenciales. Y no se descarta que pudiera haber infiltrados en la misma empresa.
  • En alguna revisión las autoridades federales tuvieron la posibilidad de vender la información sobre el trayecto y contenido de los tráileres.
  • Incluso si ninguna persona que participó en la organización, planeación y operación del traslado de los cartuchos, es posible que se haya hackeado el sistema de la empresa para manejar toda la información y tener oportunidad de sustraer la mercancía.

Si bien es un hecho inaudito, no podemos decir que se trata de un acto aislado, la delincuencia organizada está en muchos negocios y es evidente que ha permeado en todo el país, pero no sólo se dedica al trafico de estupefacientes, sino de personas, como la trata, pornografía, robo a mano armada, contrabando, secuestro, tráfico de armas, de maderas preciosas, diamantes, pieles, animales exóticos, obras de arte, arte sacro, oro, piedras preciosas y mercancía de todo tipo.

Y no sólo México, pues se considera que la delincuencia organizada es el negocio más redituable del mundo, que deja alrededor del 1.5% del PIB mundial, esto es, alrededor del 1.16 billones de dólares. Una cifra estratosférica.

Y este ilícito negocio ha crecido a nivel global, por lo que sigue acumulando poder y abarcando cada vez más rubros. Y para muestra, un ejemplo: en Estados Unidos, en California, uno de los estados más ricos, del país más poderoso del mundo, donde se supone, se cuenta con altos estándares de seguridad, el robo en carretera de toneladas de frutos secos ha crecido de una manera impresionante, pues son cientos de toneladas que desaparecen cada año y que nunca logran ser rastreadas.

Y sólo este ilícito representa 4.6 millones de dólares anuales. ¿Y cómo lo hacen? Hackean la página del bróker de las empresas productoras, cambian las rutas y cuando los tráileres llegan a destino; resulta que los conductores no reciben el pago y la mercancía nunca llega al comprador. Así de eficiente es la delincuencia organizada.

Y lo acabamos de ver en este caso de cartuchos desaparecidos. Lo triste es que miles de personas pueden ser víctimas de los sicarios.

María Manuela de la Rosa Aguilar
María Manuela de la Rosa Aguilar

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