La estabilidad económica de México y el futuro de millones de empleos en América del Norte estarán a prueba en julio de 2026, cuando México, Estados Unidos y Canadá realicen la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). La International Chamber of Commerce México (ICC México) alertó al gobierno federal sobre los riesgos y desafíos que enfrentará el país, tras presentar recientemente ante la Secretaría de Economía una propuesta integral de ajustes para fortalecer la certidumbre jurídica, la facilitación comercial y la atracción de inversiones.
En conferencia de prensa y desayuno con representantes de medios de comunicación, el presidente de la ICC México, Claus von Wobeser, señaló que desde la apertura comercial iniciada en 1994 con el TLCAN, México ha transitado hacia una economía más integrada y competitiva. El T-MEC se ha consolidado como la plataforma central del comercio regional y pieza clave para el desarrollo industrial. Sin embargo, su revisión llegará en un contexto global complejo, donde México deberá mostrar visión estratégica y capacidad técnica para consolidarse como potencia exportadora y destino para la relocalización de empresas.
Riesgos crecientes en el entorno económico y regulatorio
De acuerdo con un análisis técnico de 17 comisiones y grupos de trabajo de ICC México, la revisión se realizará en un entorno marcado por riesgos que podrían afectar las cadenas de valor norteamericanas. Entre ellos destacan reformas aduaneras que podrían elevar costos, presiones proteccionistas en Estados Unidos, incertidumbre regulatoria en sectores estratégicos, tensiones sobre reglas de origen automotriz y preocupaciones respecto al Estado de Derecho, especialmente ante cambios en el Poder Judicial y en los mecanismos de solución de controversias.
La organización advirtió sobre dos riesgos sistémicos que podrían comprometer el futuro económico de la región y que están detallados en el documento “Aportaciones y visión de ICC México en el marco de la revisión del T-MEC”. El primero es una eventual modificación a la cláusula de caducidad (“sunset clause”), lo que permitiría que el tratado pueda extinguirse automáticamente sin periodos de transición, generando incertidumbre incompatible con una economía trilateral valuada en casi 2 billones de dólares anuales.
El segundo es un potencial debilitamiento del capítulo de comercio digital (Artículo 19), pieza clave de la integración tecnológica norteamericana. Cualquier retroceso podría afectar la innovación, el flujo de datos y la competitividad regional.
Claus von Wobeser afirmó que los expertos de la ICC México identificó áreas críticas que requieren ajustes o clarificación en la negociación. En materia aduanera, advirtió sobre el riesgo de sobrerregulación y duplicidad de controles que encarecen operaciones, por lo que propone fortalecer la Ventanilla Única y evitar cambios unilaterales sin periodos de implementación.
En competencia económica, planteó la necesidad de mayor claridad en prácticas anticompetitivas y autonomía técnica regulatoria, así como permitir que estos casos accedan a mecanismos efectivos de solución de controversias para preservar la innovación y el bienestar del consumidor.
En economía digital, consideró indispensable proteger el libre flujo transfronterizo de datos, evitar impuestos discriminatorios a plataformas digitales y garantizar estándares comunes de ciberseguridad.
Sobre el sector energético, señaló tensiones derivadas de la ausencia de un capítulo específico y propuso incorporar reglas para comercio eléctrico, electromovilidad y certidumbre jurídica para inversiones renovables.
En materia ambiental, destacó la importancia de armonizar regulaciones internas con compromisos trilaterales, establecer obligaciones mínimas compartidas y fortalecer mecanismos de cumplimiento, lo que permitiría atraer financiamiento verde y posicionar a la región como líder en sostenibilidad.
Asimismo, llamó a evitar la regresión hacia paneles impracticables en solución de controversias, e impulsar listas actualizadas de panelistas y cumplimiento efectivo de laudos.
Una negociación estratégica para el futuro del país
La ICC subrayó que México debe encarar la revisión con una visión estratégica que articule al gobierno, la iniciativa privada y el Congreso. Entre las propuestas transversales planteó establecer un marco trilateral de desarrollo regional y financiamiento sostenible; reforzar la certidumbre jurídica y el respeto al Estado de Derecho; actualizar el capítulo digital con estándares modernos sobre protección de datos e inteligencia artificial; e impulsar la inversión en sectores clave como automotriz, semiconductores, energías limpias y nearshoring.
También planteó robustecer los capítulos anticorrupción, de transparencia y de comercio seguro.
La organización empresarial aseguró que estas aportaciones buscan fortalecer la posición de México, proteger a empresas y trabajadores y asegurar que el tratado siga siendo un motor de prosperidad compartida para la región. Recordó que la revisión del T-MEC no debe asumirse como un trámite, sino como una oportunidad para asegurar el rumbo económico del país.
ICC México anunció además que trabajará de manera coordinada con sus contrapartes de Canadá y Estados Unidos para dar voz al sector productivo durante el proceso, impulsar la extensión del acuerdo trilateral y fortalecer la resiliencia de las cadenas productivas frente a la competencia global.
La organización concluyó que los próximos meses serán clave para resolver inquietudes, neutralizar riesgos y afinar mejoras que permitan que el T-MEC mantenga su papel como eje de estabilidad, innovación y crecimiento para México y América del Norte.

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