En medio de fuertes tensiones entre duros y moderados de Morena, el partido guinda lleva más de un mes sin presidente en la Ciudad de México, después de que Héctor Díaz-Polanco fuera echado el 19 de julio, tras permanecer sólo 20 meses en el cargo.
Pareciera que al partido oficial no le apura tener a alguien al frente en la capital, o de plano es tal el jaloneo interno que no han podido amarrar un acuerdo para designar a una figura que deje contentos a todos.
La designación tendría que ser importante, pues en dos semanas arranca el año electoral, que dará paso al nombramiento de quienes encabecen los Comités de Defensa de la Transformación, que serán los candidatos locales a alcaldes y diputados en 2027.
Si la vacante aún no ha sido cubierta, quizá sea porque quien encabece la presidencia en la CDMX no va a tener la menor injerencia en el nombramiento de los aspirantes, y tal vez ni siquiera en la operación de las campañas.
El que se ha venido promoviendo para ocupar la silla, desde antes de que se fuera Díaz-Polanco, es el diputado local Paulo García, que fue ayudante del ex dirigente local Sebastián El Sebas Ramírez, hoy funcionario menor en el gobierno federal.
Aunque aparentemente iba en solitario por la posición, en los últimos días se ha estado autopromoviendo Alfonso Ramírez Cuéllar, diputado federal cercano a Palacio Nacional. El asunto con La Polla es que le tira a todo y no obtiene nada.
En 2024 lo mandaron por la coordinación de los diputados morenistas en San Lázaro, pero Ricardo Monreal lo hizo trizas y no lo dejo pasar. Después quiso posicionarse como aspirante al gobierno de Zacatecas, donde igualmente fue desactivado.
Ahora deja correr su nombre como aspirante a presidir Morena en la ciudad, después de que en 2020 fue dirigente provisional del CEN durante diez meses. No se sabe si está fintando; si se está moviendo por su cuenta, o si tiene alguna indicación de la Presidenta; todos lo ven de chocolate.
La indefinición guinda se da en medio del distanciamiento entre Claudia Sheinbaum y Clara Brugada, y hasta el momento quien parece ir ganado la carrera por el partido en la ciudad es la Presidenta.
En teoría, esa decisión, lo mismo que las principales candidaturas, como jefa política de la capital le tendrían que corresponder a la doñita del Ayuntamiento, pero ante sus pésimos resultados, hay tentación en Palacio por meterse en el proceso.
La definición de la dirigencia morenista local, así sea sólo de chocolate, dejará ver quién llevará realmente las riendas morenistas el año entrante en la capital.
CENTAVITOS…
Dicen que en política nada es casual, y eso quedó demostrado ayer durante el informe de la diputada local morenista Ana Buendía en GAM, pues ahí coincidieron los exalcaldes de esa demarcación Víctor Hugo Lobo y Francisco Chíguil, que en un tiempo fueron equipo y luego adversarios. No iban solos: el diputado federal iba con su hijo Hugo, diputado local, y el senador con su esposa, Beatriz Rojas, presidenta del DIF de la CDMX. Amén de la coincidencia, el encuentro entre ambos morenistas se da en los momentos en que el equipo identificado con Lobo acaba de ser ratificado por la autoridades electorales como legítimos dirigentes del PRD capitalino, lo que hace interesante el encuentro. El mero saludo seguro pondrá nerviosos a más de uno; si quedaron de platicar un poco más adelante, pues peor, porque juntos harían una vaquita para que Hugo junior o Beatriz se ilusionen con algo más.

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