9 de junio de 2026

Dossier de Prensa

Libertad Informativa

No hagan más olas a Clara

En una de ésas se le alinean los astros a Clara Brugada y le calla la boca a los capitalinos, pues podría imponer otro Récord Guinness de la ola más grande del mundo, y ahora sin acarreados: el pronóstico de la semana es que lloverá intensamente en la CDMX y sus calles serán ríos.

Con un poco de suerte, y con el paso de unos cuantos micros, se pueden generar no una, sino varias olas al miso tiempo. Las condiciones están dadas: la anfibia administración no desazolvó drenajes, no tapó los baches y tiene obras inconclusas estorbando por todos lados.

Sería la oportunidad de ponerse el traje de baño morado y el disfraz de ajolote para ver el renacer de Ajolotitlán —como lo ha pregonado la doñita— y, entonces sí, empezar a distribuir el ajolotius del bienestar que recomendó su secretario de Gobierno, Arnulfo Cravioto.

Por cierto, lo que muchos darían por haber estado, aunque sea un momento, en el cuarto —o pecera— de guerra de la doña para saber qué le dijo a Arnulfo por su actuación de fin de semana en video, que lo consagró como el Bob Esponja del anfibio gobierno.

Lo menos que podría esperarse es que le dejaran sus cosas en la puerta para que las recogiera y adiós, pero si la Reina de los Ajolotes anda en las mismas, lo más que puede pasar es que tenga que aguantar el bullying que en corto le han de estar haciendo por sus ridiculeces.

Como no hay manera de saber, habrá que imaginarse la escena.

“Te rifaste con lo del jarabe Ajolotius, Arnulfo, si alguna vez dejas la política te deberías dedicar a comediante, seguro pondrías a temblar a Derbez”, le habrían comentado en la burbuja anfibia.

“Y eso que estoy un poco entumido, pero, sin parecer presuntuoso, fue una idea que se me ocurrió en la oficina para frenar a quienes no entienden a nuestro gobierno; acepto con humildad su reconocimiento, compañeros”.

Ya sin elucubrar, lo que sí es un hecho es que el gobierno está metido en un embrollo y los dioses parecen haberle dado la espalda. Apenas inauguró su inconcluso y millonario parque elevado y se le inundó, evidenciando que ni siquiera pensaron en un drenaje.

Desde el inicio, los trabajadores del Metro le advirtieron que eso pasaría y, peor aún, que la humedad iba a permear hacia las estructuras de la Línea 2 del Metro, sobre la que fue construida esa mole de concreto y que podría haber afectaciones en materia de seguridad.

A la anfibia gobernante le valió y ordenó hacer la obra; como dice Olán, el amigo de Andy: “Cuando se caiga ya será otro… asunto”. Y puede sonar rudo, pero habría que pensar en pedir un análisis de la salud de la doña y su equipo.

Se hace en otros países, incluso a los presidentes, por cuestiones de seguridad nacional, pues los capitalinos necesitan autoridades que estén en sus cabales para que resuelvan los graves problemas, no a comediantes.

CENTAVITOS

A todo esto, la vocera, Ana María Lomelí —que se supone es experta en medios electrónicos—, qué dirá de la actuación estelar del Bob Esponja del Zócalo. ¿Le habrán pedido opinión? ¿Habrá sido idea de ella que Arnulfo saltara a standupero? Si fue idea de ella, mal, si no le preguntaron, peor, porque es la responsable de la imagen del gobierno y para eso le pagan. Cualquier gobierno decente por menos que eso hubiera corrido a su secretario, y más tratándose del número dos, que demostró que ni para payasito sirve. A menos que Clara lo quiera exhibir a propósito para preparar su baja. Porque seguro ella tuvo que autorizar, ni modo que Bob se mande solo.