Pide PTCDMX fortalecer la infraestructura para la detección y tratamiento del Trastorno de Espectro Autista (TEA)

Pide PTCDMX fortalecer la infraestructura para la detección y tratamiento del Trastorno de Espectro Autista (TEA)

5 de septiembre de 2022 10 Por Redacción

Las personas con la condición de espectro autista son rechazadas e incluso encerradas, por carecer de una valoración acertada sobre su discapacidad al confundirla con una condición con trastornos psicóticos (trastornos mentales graves que causan percepciones anormales).

Nuestro sistema de salud, no sólo requiere fortalecer y ampliar la infraestructura con la que se cuenta actualmente para la detección y el tratamiento del Trastorno de Espectro Autista (TEA), en etapas tempranas, se requiere también la formación y estimulación de personal capacitado no sólo en el ámbito médico, sino en el educativo, para ir sumando acciones en favor de su inclusión en la sociedad, señaló la Comisionada Política del Partido del Trabajo en la CDMX, Magdalena Núñez Monreal.

El TEA, comúnmente llamado “autismo”, es un trastorno neurobiológico del desarrollo que se presenta durante los primeros tres años de edad y perdura a lo largo de toda la vida de la persona que lo padece. Los Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGA), como también se le conoce al Autismo, se traducen como la regresión de la capacidad mental y conductual, que, en lugar de ir hacia adelante, es decir, aprender y madurar, va de reversa. De ahí la importancia de la valoración y diagnóstico oportuno para detener esa regresión y brindar al niño y niña el mejor tratamiento para que goce de una buena calidad de vida.

Este trastorno presenta diversos grados de desarrollo o fenotipos. Hasta el momento se tiene clasificado 5 fenotipos: Autismo infantil o Síndrome de Kanner, Síndrome de Asperger, Síndrome de Rett; Trastorno de desintegración infantil y Trastorno generalizado del desarrollo no especificado (PDD-NOS).

El escenario real del Autismo es que su tratamiento requiere un enfoque de tratamiento personalizado y multidisciplinario, porque mientras una persona con condición autista, puede presentar el síndrome de Asperger y otra puede ser más dependiente. Sin embargo, no significa que por no depender de alguien no tengan Autismo, explicó la petista.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), estima que la incidencia a nivel mundial es de uno de cada 100 niños tiene Autismo. En México, los datos difieren y señala que uno de cada 150 infantes tiene condición de Espectro Autista, según lo reportó el estudio Infraestructura Disponible para la Atención de Trastornos del Espectro Autista en el Sistema Nacional de Salud presentado en 2018 auspiciado por Austism Speaks.

“Tenemos un rezago de información de prácticamente cuatro años, de ahí la importancia que el Sector Salud reactive la elaboración de estudios sobre (TEA), que generen datos actualizados sobre el comportamiento de este trastorno y cómo incide en la salud pública”, apuntó la comisionada petista.

Magdalena Núñez Monreal, Comisionada Política del Partido del Trabajo en la CDMX

Si bien es cierto que la Secretaría de Salud posee una Clínica de Autismo, la única unidad de servicios de salud a nivel Latinoamérica, se ha detectado un incremento considerable en el número de atenciones, mientras el año pasado se efectuaron 8 mil 664 consultas, durante el primer trimestre de este año se contabilizaron 3 200 atenciones. Probablemente el cierre del 2022 el número de consultas se duplique en comparación con 2021, pronosticó.

Sobre el problema de inclusión de las personas con condición de espectro autista, el Observatorio sobre Inclusión Social de las Personas con Discapacidad (OBINDI), presentó un estudio del Nivel de Estudios de las Personas con Discapacidad, el cuál analizó los datos relacionados con la educación y la discapacidad presentados en la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares ENIGH 2018 del INEGI.

El estudio arrojó los siguientes datos. Las personas con discapacidad cognitiva, de atención – aprendizaje, autocuidado y del habla, en un porcentaje cercano al 30% no cuentan con estudio alguno, cerca del 45% cursaron preescolar y primaria, un 10% tiene secundaria y el 5% bachillerato o carrera técnica y salvo contados casos poseen estudios a nivel superior.

En relación a la educación superior las personas Autistas que buscan terminar una carrera profesional encuentran mayor exclusión en las universidades públicas, debido a que estas no han hecho las transformaciones necesarias para incluir a las personas con TEA, de ahí que la mayoría de los alumnos con este tipo de discapacidad se concentren en las universidades privadas.

Respecto a la discapacidad por género, el estudio encontró que las mujeres con discapacidad presentan un mayor porcentaje de personas sin estudios, 22.09%, en comparación con el porcentaje de hombres con discapacidad sin estudio alguno, 17.08%, presentando una diferencia relativa entre ambos sexos.

Sobre el dato del género y la escolaridad, la legisladora señaló que esto tiene una relación con la detección del Autismo, ya que se estima hay 5 veces más hombres que mujeres con TEA. De acuerdo con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) los niños tienen tres veces más probabilidades de tener una evaluación correcta y oportuna.

Esto podría parecer un asunto de discriminación, no obstante, no es así. Los niños presentan áreas de juego notoriamente repetitivas y limitadas y las niñas tienen actividades más variadas y patrones menos repetitivos. Las niñas autistas tienen una mejor respuesta ante la comunicación no verbal en comparación con los niños. Cuando evalúan a una mujer en comparación con un hombre, encuentran que la sintomatología no es acentuada y entonces no se evalúa como TEA.

La legisladora finalizó declarando “es imperante que el gobierno local y federal sume a la estrategia de atención a la discapacidad, como problema de salud pública, el fortalecimiento y ampliación de la infraestructura para el diagnóstico oportuno y tratamiento del Autismo lo más pronto posible y de esta forma contribuir a que las personas con TEA sean menos dependientes de su familia, cuenten con una buena calidad de vida y se puedan integrar a la vida académica

Porque es a través del proceso de socialización secundaria, donde todos podemos contribuir a su inclusión, aprendiendo a tratarlos y a convivir con ellos”.

Redacción
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