12 de julio de 2026

Dossier de Prensa

Libertad Informativa

SE supervisa que inversiones en México cumplan con los estándares más altos en seguridad industrial

>> Tiene más de 40 años de experiencia en la industria petroquímica, operando bajo normas reconocidas internacionalmente en materia de seguridad de procesos, gestión ambiental y responsabilidad social

El proyecto que la empresa desarrolla en Topolobampo, Sinaloa, es un complejo de amoníaco declarado prioritario por el gobierno federal mexicano, cuenta con financiamiento liderado por KfW IPEX-Bank, la banca de desarrollo alemana, que es firmante del protocolo de Ecuador, que sólo permite el financiamiento de proyectos que cumplen con las normas medioambientales vigentes.

Fundada en 2013, GPO es la subsidiaria mexicana del Grupo Proman, compañía con más de 40 años de experiencia en la industria petroquímica, con 17 plantas a nivel mundial y presencia en más de 25 países, sin incidentes fatales.

Adicionalmente, se ha podido constatar que operan bajo normas reconocidas internacionalmente en materia de seguridad de procesos, gestión ambiental y responsabilidad social, incluyendo los estándares de la Asociación Internacional de Fertilizantes (IFA) y el Código Internacional para el Manejo de Gases Licuados de la Organización Marítima Internacional. 

La compañía cuenta con presencia consolidada en más de 25 países, incluyendo operaciones en Trinidad y Tobago desde 1984 y en Estados Unidos, lo que la posiciona como un socio con experiencia comprobada para el desarrollo de infraestructura petroquímica de clase mundial en México.

Para el gobierno de México se trata de una inversión que detona el potencial de la región y posiciona a México como un actor relevante en la producción de insumos estratégicos, en un momento en que otros países enfrentan dificultades crecientes para asegurar su abasto de amoníaco y fertilizantes. Con este proyecto, México avanza en la reducción de su dependencia externa, fortalece al campo mexicano y contiene costos —beneficios que, con el tiempo, se traducirán en mayor estabilidad para los precios de los alimentos que llegan a la mesa de las y los mexicanos