Es inaudito que el régimen permita la asociación en pandilla para robarse un partido, encabezada por su diputado federal Víctor Hugo Lobo Román.
El legislador ha hecho una y mil tropelías: tráfico de influencias, compra de voluntades y favores; además, encumbrar el orgullo de su nepotismo.
Con eso -que es poca cosa para el rosario de artimañas que carga-, la dirigencia de Morena que preside Ariadna Montiel, lo tendría que inhabilitar para la elección de 2027.
En 2015 el periodista Ricardo Raphael, se refirió a Lobo como un “político de rapiña” que estuvo preso acusado de fraude.
A la fecha, Lobo mantiene una férrea alianza con Jesús Zambrano, uno de los políticos más odiados por Andrés Manuel López Obrador, y buena parte de integrantes de Morena.
La mancuerna Zambrano-Lobo planeó arrebatarle el PRD a su verdadera presidenta, la diputada ante el Congreso de la CDMX, Nora Arias.
Ella y su equipo -lo dicen liderazgos de Morena- sacaron adelante las elecciones del PRD en 2021 y 2024, pese a que Zambrano secuestró las finanzas, y no aportó un peso para campaña.
Lobo también se sirvió con la cuchara grande; colocó anuncios espectaculares por la Ciudad con su imagen, soñando ser candidato a jefe de gobierno. Renunció al PRD dejando un caos en las finanzas sujeta esa etapa a auditoría.
Pero en realidad, Lobo se fue a Morena ante el temor de que le reactivaran carpetas de investigación si no votaba por la ratificación de la fiscal Ernestina Godoy.
Arias Contreras, en su calidad de presidenta -siempre y en todo momento- concretó el registro del PRD CDMX, con el aval de las autoridades electorales.
Eso no fue del agrado de Lobo y Zambrano. Impugnaron. Movieron mar y tierra para que la Sala Superior del Tribunal Electoral Federal, les diera la razón a medias.
Para eso Lobo pidió favores por todos lados. Le ayudaron Ricardo Monreal, Pedro Haces, Mario Delgado, los hermanos Morales, consejeras y consejeros del Instituto Electoral capitalino (IECM), así como magistrados del TEPJF.
Propició una espuria dirección estatal con sus allegados militantes de Morena. Impuso a su hijo Alan Lobo Rodríguez, como presidente, sin experiencia política, ni militancia perredista.
Zambrano lo presionó para repartirle cargos en partes iguales. Lobo accedió a cambio de lograr acuerdos.
Lobo cuál maestro del engaño, un día viste de guinda a su equipo (hicieron campaña en Durango) y al otro de amarillo; en ruedas de prensa los obliga a decir sandeces y mentiras.
Les prometió todo, una vez que “cobren” los 80 millones que le exigieron les entregara el IECM, de lo contrario denunciarían penalmente a sus integrantes.
Es claro que, a Lobo y allegados, sólo les interesan las prerrogativas del PRD. Pero su temor es que los recursos de 2025 sean devueltos a las arcas de la Ciudad.
Las consejeras Patricia Avendaño, Erika Estrada y Sonia Pérez, les respondieron con un rotundo no, porque están vigentes impugnaciones.
PROSPECCIÓN… A través de su vocero, Lobo Román golpea sistemáticamente al secretario de Gobierno, César Cravioto, y no conforme, a la jefa de Gobierno, Clara Brugada. Así el diputado federal de Morena.

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