5 de agosto de 2026

Dossier de Prensa

Libertad Informativa

Sin Protocolo / Asociación en pandilla

Es inaudito que el régimen permita la asociación en pandilla para robarse un partido, encabezada por su diputado federal Víctor Hugo Lobo Román.

El legislador ha hecho una y mil tropelías: tráfico de influencias, compra de voluntades y favores; además, encumbrar el orgullo de su nepotismo.

Con eso -que es poca cosa para el rosario de artimañas que carga-, la dirigencia de Morena que preside Ariadna Montiel, lo tendría que inhabilitar para la elección de 2027.

En 2015 el periodista Ricardo Raphaelse refirió a Lobo como un “político de rapiña” que estuvo preso acusado de fraude.

A la fecha, Lobo mantiene una férrea alianza con Jesús Zambrano, uno de los políticos más odiados por Andrés Manuel López Obrador, y buena parte de integrantes de Morena.

La mancuerna Zambrano-Lobo planeó arrebatarle el PRD a su verdadera presidenta, la diputada ante el Congreso de la CDMX, Nora Arias.

Ella y su equipo -lo dicen liderazgos de Morena- sacaron adelante las elecciones del PRD en 2021 y 2024, pese a que Zambrano secuestró las finanzas, y no aportó un peso para campaña.

Lobo también se sirvió con la cuchara grande; colocó anuncios espectaculares por la Ciudad con su imagen, soñando ser candidato a jefe de gobierno. Renunció al PRD dejando un caos en las finanzas sujeta esa etapa a auditoría.

Pero en realidad, Lobo se fue a Morena ante el temor de que le reactivaran carpetas de investigación si no votaba por la ratificación de la fiscal Ernestina Godoy.

Arias Contreras, en su calidad de presidenta -siempre y en todo momento- concretó el registro del PRD CDMX, con el aval de las autoridades electorales.

Eso no fue del agrado de Lobo y Zambrano. Impugnaron. Movieron mar y tierra para que la Sala Superior del Tribunal Electoral Federal, les diera la razón a medias.

Para eso Lobo pidió favores por todos lados. Le ayudaron Ricardo MonrealPedro HacesMario Delgado, los hermanos Morales, consejeras y consejeros del Instituto Electoral capitalino (IECM), así como magistrados del TEPJF.

Propició una espuria dirección estatal con sus allegados militantes de Morena. Impuso a su hijo Alan Lobo Rodríguez, como presidente, sin experiencia política, ni militancia perredista.

Zambrano lo presionó para repartirle cargos en partes iguales. Lobo accedió a cambio de lograr acuerdos.

Lobo cuál maestro del engaño, un día viste de guinda a su equipo (hicieron campaña en Durango) y al otro de amarillo; en ruedas de prensa los obliga a decir sandeces y mentiras.

Les prometió todo, una vez que “cobren” los 80 millones que le exigieron les entregara el IECM, de lo contrario denunciarían penalmente a sus integrantes.

Es claro que, a Lobo y allegados, sólo les interesan las prerrogativas del PRD. Pero su temor es que los recursos de 2025 sean devueltos a las arcas de la Ciudad.

Las consejeras Patricia AvendañoErika Estrada y Sonia Pérez, les respondieron con un rotundo no, porque están vigentes impugnaciones.

PROSPECCIÓN… A través de su vocero, Lobo Román golpea sistemáticamente al secretario de Gobierno, César Cravioto, y no conforme, a la jefa de Gobierno, Clara Brugada. Así el diputado federal de Morena.