Los entes públicos, organismos autónomos, poderes formales e informales, organizaciones sociales, económicas y empresariales, siempre han sido influenciados por el gobierno.
Más allá de ideologías, filias y fobias, el poder ha estado latente para dominarlos, denostarlo o desaparecerlos. No importa el tipo de gobierno vigente.
Por más de 70 años, México estuvo bajo la tutela de gobiernos priistas y su poderosa maquinaria que hacía invencible al PRI.
Fue hasta el año 2000, cuando Ernesto Zedillo permitió la transición con el triunfo de Vicente Fox y Andrés Manuel López Obrador.
Dentro y fuera del PRI hubo discrepancias, resistencias y presiones. Los opuestos a Zedillo buscaban que les abriera las arcas del erario para aceitar la fallida campaña de Francisco Labastida Ochoa.
Zedillo, catalogado por su esposa Nilda Patricia, como el gran demócrata, fue el artífice del fin del poderoso PRI.
Sin embargo, la esperanza que nació con el triunfo de Fox pronto se disipó. Provocó decepción la intromisión de Martha Sahagún en las políticas y decisiones competencia de su marido.
Al PAN el gusto por el poder presidencial solo le duró dos sexenios. Felipe Calderón se le impuso a Santiago Creel, alfil de Fox, quien también perdió ante López Obrador la jefatura de gobierno.
A la fecha Calderón arrastra el estigma impuesto por Obrador, quien lo acusó de fraude electoral, y de haber emprendido una imparable lucha frontal contra el narcotráfico.
El bache panista lo explotó y aprovechó el PRI para volver al poder con Enrique Peña Nieto, pero pronto cavó su tumba con la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.
En 2018 llegó al poder López Obrador, después de una larga travesía de 18 años.
Lo hizo después de enfrentarse en campaña contra Calderón y Peña Nieto.
Como se observa, sólo hay de una: la lucha del poder por el poder.
PROSPECCIÓN… En Chihuahua la gobernadora Maru Campos está metida de lleno en atender problemáticas, por lo que echó a andar el programa NutriChihuahua, estrategia enfocada en combatir la desnutrición y la pobreza alimentaria con una inversión superior a 727 millones de pesos, una cobertura ampliada de comedores de 23 a 40 espacios y una red de 388 estancias infantiles que garantizan alimentación a la primera infancia. El programa incluye la distribución de desayunos, insumos básicos como maíz y frijol, así como paquetes de semilla para autoconsumo, además de la atención en los centros CERENAM. En el marco del foro NutriChihuahua, autoridades estatales, empresarios, bancos de alimentos y organizaciones civiles revisaron el panorama de la pobreza alimentaria y los retos para ampliar la cobertura, en un esquema coordinado con el DIF estatal y la Secretaría de Pueblos y Comunidades Indígenas para fortalecer la atención en las zonas más vulnerables, y que el plan es operado por la Secretaría de Desarrollo Humano y Bien Común a cargo de Rafael Loera, beneficiando a más de 400 mil personas mediante comedores comunitarios, apoyos alimentarios y la operación de unidades móviles para llegar a zonas sin infraestructura.

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