POSICIONAMIENTO
SOMOS hace un llamado al Gobierno de México a responder con seriedad y firmeza a las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ante la Asamblea General de las Naciones Unidas calificó a México como el «epicentro» de la violencia de los cárteles y afirmó que nuestro país debe recuperar el control de su territorio.
Se trata de señalamientos graves, pronunciados en el principal foro internacional del mundo. Merecían una respuesta a la misma altura por parte de la Presidenta de México y de nuestra representación diplomática, no ironías, evasivas ni la simple afirmación de que existe una «buena relación» entre ambos gobiernos.
Para SOMOS, la relación entre México y Estados Unidos no puede construirse desde la amenaza, la imposición ni la subordinación. La soberanía nacional no está a discusión. Reconocemos, además, que Estados Unidos tiene una responsabilidad innegable en esta crisis: el consumo de drogas, el tráfico de armas hacia nuestro país y los flujos financieros que sostienen al crimen organizado. La seguridad es una responsabilidad compartida, y la cooperación debe darse en condiciones de igualdad y respeto mutuo.
Sin embargo, la corresponsabilidad de Washington no puede servir de excusa para eludir la nuestra. México vive una crisis de violencia y de control territorial que no debe minimizarse. En numerosas comunidades, los grupos criminales extorsionan, amenazan, reclutan jóvenes, controlan actividades económicas y le disputan abiertamente el territorio al Estado. Por eso resulta insuficiente que, frente a una acusación internacional de esta magnitud, la respuesta oficial se limite a señalar el consumo de drogas y la producción de armas en Estados Unidos.
Recuperar el control del territorio exige instituciones de seguridad sólidas, policías profesionales y bien remuneradas, fiscalías eficaces, inteligencia, coordinación entre los tres órdenes de gobierno y un Estado de derecho que no permita que el crimen sustituya a la autoridad. Y eso debe hacerlo México, por los mexicanos, no porque lo exija un gobierno extranjero.
Desde SOMOS consideramos que el mensaje de México al mundo debió ser claro: nuestro país no acepta subordinación ni injerencia extranjera, pero tampoco acepta que se normalice el poder de los cárteles en su territorio. La relación con Estados Unidos debe ser de cooperación, no de dependencia; de coordinación, no de sometimiento. Y la obligación de garantizar la seguridad no depende de lo que diga Donald Trump, sino de lo que exige la ciudadanía: hacer valer la ley y asegurar que en México mande el Estado y no el crimen organizado.
México merece una política exterior con dignidad y una política de seguridad con resultados.

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