3 de noviembre de 2026

Dossier de Prensa

Libertad Informativa

Taddei es la mala, ¿pero dónde está?

Desde las más altas esferas del poder denuncian que la hoy expresidenta del Instituto Nacional Electoral, Guadalupe Taddei, “le falló al pueblo de México” al aliarse con un proveedor para desfalcar al órgano garante de la legalidad de las elecciones.

Incluso Alfonso Ramírez Cuéllar —diputado muy cercano a la inquilina de Palacio y uno de los tantos vicecoordinadores de Morena en San Lázaro— exigió encarcelarla por pilla.

Por primera vez en su historia, Morena no sólo acepta que hay corrupción en sus filas, sino que pide al Estado ir con todo para meter a la cárcel a la sonorense.

Si bien desde Palacio han querido zafarse de la paternidad de Taddei, en un intento por aminorar el golpe político, en las benditas redes sociales han aparecido infinidad de videos donde todo Morena se mostraba orgulloso de la hoy expresidenta del INE.

Surgida de una de las ridículas tómbolas, que no fueron otra cosa que tapaderas para los dedazos de Andrés Manuel López Obrador, el expresidente fue el primero en utilizar su mañanera para exaltar las virtudes de quien era la nueva consejera electoral.

El tabasqueño afirmó conocer a toda la familia Taddei como gente honesta, y dijo que Guadalupe no sería como los anteriores consejeros electorales, que habían robado y se habían corrompido en el poder.

Incluso la propia habitante de Palacio —cuando fungía como jefa de Gobierno de la CDMX— mostró su complacencia porque, al llegar al INE, la nueva titular se había bajado el sueldo.

Más tarde se sabría que lo de menos era su sueldo, pues sería apenas para las propinas; sus verdaderas entradas las obtendría corrompiéndose con proveedores del instituto.

Las arrolladoras pruebas de investigaciones periodísticas y el alud de memes —que es lenguaje que hasta el pueblo bueno y sabio entiende— obligaron al gobierno a aceptar que Taddei se había atascado, como dicen los jóvenes.

Por fin Morena aceptaba que una de las suyas —aunque renegaran de su paternidad— era corrupta y le había “fallado al pueblo”; no a ellos, que le dieron megapoderes para hacer lo que se le diera la gana en el INE.

Si hoy todo el mundo coincide en que Guadalupe le clavó las uñas al erario y se llevó millones de pesos, dónde demonios está la exfuncionaria, pues desde que renunció nada se ha sabido de ella.

¿Y qué tal si ya se fue a Suiza o a algún otro lado a disfrutar lo robado, “mientras se enfría el asunto”, como decía a sus socios cuando le estalló el escándalo.

Si el gobierno quiere lavarse un poco la cara, la tendría que encarcelar, porque, si no, qué chiste: robo a manos llenas y, si me cachan, pues renuncio y me voy a disfrutar de la buena vida y a poner París a mis pies.

El gobierno tiene que decir dónde está y en qué van las investigaciones porque el tema ya se refleja en las encuestas.

CENTAVITOS

De 2012 a 2018, Enrique Peña fue el presidente que más gobernadores encarceló: Javier Duarte, de Veracruz; Roberto Borge, de Quintana Roo; Tomás Yarrington, de Tamaulipas; Andrés Granier, de Tabasco; Eugenio Hernández, de Tamaulipas; Jesús Reyna, de Michoacán; Flavio Ríos, de Veracruz; Rodrigo Medina, de Nuevo León; Humberto Moreira, de Coahuila, y César Duarte, de Chihuahua, todos del PRI. López Obrador detuvo a Jorge Torres, César Duarte de nuevo; Mario Marín, Roberto Sandoval, Jesús Murillo y al independiente Jaime Rodríguez El Bronco; ninguno de Morena. En el actual sexenio van Ernesto Ruffo, del PAN, y Ángel Aguirre, del PRD; Morena está impoluto.