La guerra inició: el gigante ruso invade Ucrania y Occidente le impone un sitio económico ¿Será su Waterloo?

La guerra inició: el gigante ruso invade Ucrania y Occidente le impone un sitio económico ¿Será su Waterloo?

1 de marzo de 2022 607 Por María Manuela de la Rosa Aguilar

Primera parte

Vladimir Putin se ha atrevido a desafiar al mundo en una jugada planeada con años y meses, estudió a sus rivales y manipuló a la diplomacia. Su maquinaria propagandística exaltó el culto a su personalidad para crear al líder, al estadista, al superhombre, al “soltero” codiciado, domador de bestias, el hombre poderoso, seductor, de mente impenetrable. Ocultando por supuesto al tirano, al dictador, al líder, al hombre de dobles intenciones, ambicioso, de gustos extravagantes, de ambiciones desmedidas, al experimentado espía y billonario inexplicable.

Educado en la mentalidad bolchevique, su intención de recuperar lo que antaño fue la Unión Soviética resulta natural. Por eso preparó a su ejército durante años, expandió sus redes globalmente. El internet ha sido un arma bastante útil, miles de reproducciones registra en YouTube. Sus canales de televisión pueden verse en muchos idiomas. Rusia ha logrado posicionarse en el mundo como pocas naciones, incluso su “conversión” religiosa no es gratuita, forma parte de su propaganda.

No es congruente que un hombre tan profundamente religioso como se dice que es, proceda como lo ha hecho desde que llegó al poder para quedarse. La Rusia de los zares fue exterminada, a cambio llegaron impostores que han avasallado al pueblo ruso por casi un siglo, como lo ha sido a lo largo de su historia. Pero los tiempos han cambiado, tal vez seamos testigos de una “primavera rusa”, porque la estrategia de Putin no ha sido tan exitosa. El mundo ha respondido y el líder ruso se exhibió tal cual.

Estados Unidos

Ante las amenazas de Rusia sobre Ucrania, el presidente norteamericano se ha mantenido en su posición inicial, apostando por la diplomacia, por la negociación política, de no hacerlo sí, amenazó con sanciones económicas, pero esto todavía no ha logrado el resultado esperado, porque lejos de detenerse y cumplir con su palabra de sólo realizar maniobras cerca de la frontera con Ucrania, Vladimir Putin ha invadido y atacado sin piedad a Ucrania, a su población civil. Legalmente no es una guerra, es una invasión, técnicamente es un genocidio lo que está haciendo contra Ucrania.

Estados Unidos ha anunciado que no intervendrá militarmente. El pueblo norteamericano no está de acuerdo en seguir como gendarme del mundo, Biden tiene problemas de popularidad y la situación económica no es favorable, la balanza comercial está desequilibrada, aunque no se ha tenido que aumentar la tasa de interés de referencia, analistas auguran que es posible que esto suceda si la inflación continúa; la pandemia ha traído serias consecuencias sociales y económicas, siendo ahora Estados Unidos el epicentro.

El liderazgo norteamericano no está en su mejor momento y vienen las elecciones intermedias. Los republicanos, pese a la conveniencia nacional, se están decantando por la contienda política. En tanto Donald Trump arremete contra Biden, porque además es un fiel admirador y aliado de Vladimir Putin, quien se dice intervino a su favor para llevarlo a la presidencia. Su propaganda ha sido tan efectiva, que Trump quisiera ser un dictador carismático como Putin; y aunque no tiene la talla, ni la preparación, cuenta aún con muchos seguidores.

Lo que tal vez no han considerado los adversarios de Biden, que él es un hombre, si bien mesurado, con gran experiencia política y diplomática, que conoce muy bien a Vladimir Putin y en la escena internacional se ha desempeñado por décadas. Comprende que la guerra ha evolucionado, las redes sociales y el Internet juegan un papel fundamental, pero además la economía es la que mueve a este mundo globalizado.

Usar las armas expondría al planeta entero por una guerra mundial, como el mismo Biden advirtió y los costos humanos tendrían dimensiones incalculables. Pero, acotar a Rusia con  embargo económico implica un ataque más contundente y preciso. Y esto es lo que ha hecho, en coordinación con todo el Occidente. Pero como caballero, jugó sus cartas en su momento, anunciando cómo respondería en caso de una invasión. Y ha sucedido.

La Unión Europea

Los países de Europa Occidental se han manifestado abiertamente en contra de Rusia, toda la población europea coincide en que Rusia debe salir de Ucrania; lamentablemente existe mucho temor por la gran dependencia de Europa con Rusia, porque sobre todo en este invierno, el gas ruso resulta vital para la población. Y tal vez si se hiciera un esfuerzo, recurriendo a otro tipo de energía, incluso a los métodos tradicionales con fuego, Europa pudiera prescindir del gas, pero el nivel de bienestar difícilmente sería sacrificado y la conciencia ecológica está por encima de muchas otras consideraciones. Y si se optara por alternativas, habría que plantearse primero qué tanto se afectaría a Rusia al dejar de comprarle gas. Pues no olvidemos que también es el granero del mundo.

Las sanciones económicas son contundentes, pero en este mundo globalizado, la interdependencia trae consecuencias para ambas partes. La inmolación no es una opción. Y sin embargo Europa está resistiendo. El gas y el petróleo ruso puede ser prescindible.

A diferencia de lo que sucedió en el 2014, cuando Rusia se anexó Crimea, ahora la Unión Europea impuso sanciones contundentes, en coordinación con Estados Unidos y Gran Bretaña, incluso con la colaboración de Japón, Suiza, Suecia y Finlandia, que tradicionalmente han sido neutrales. Estos dos últimos como respuesta a la amenaza de Vladimir Putin de invadir sus territorios si se unen al Tratado del Atlántico Norte.

Estados Unido congeló las cuentas de los principales bancos rusos, así como de los oligarcas amigos de Putin, pero un golpe más contundente aún ha sido  la expulsión del código SWIFT (Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunication), o también llamado BIC (Bank Identifier Code)  través del cual se llevan a cabo las transacciones interncioales;  la suspensión indefinida del Nord Stream 2 (el gasoducto que conectará a Rusia con Alemania y Europa Central;  y del Este), la congelación de los activos del Banco Central ruso; la congelación de las cuentas de Putin y de los oligarcas rusos amigos suyos.

Además de la prohibición de exportaciones tecnológicas; el cierre del espacio aéreo; la expulsión de las aerolíneas rusas y los medios de comunicación afines al Kremlin, lo que ha  provocando que económicamente la invasión de Ucrania tenga costos inesperados para Rusia y  prácticamente sus finanzas están cayendo de manera estrepitosa. El rublo ha caído más de un 40%. La bolsa rusa se ha desplomado, sólo el pasado 24, al inicio de la invasión, cayó un 33% y ya ha rebasado el 50%.  Los bancos y las empresas energéticas han tenido las pérdidas más grandes.

Con la expulsión del SWIFT Rusia ha salido del sistema de transferencias internacionales, quedándose sólo con su economía interna. Rusia es un caos, los cajeros automáticos están saturados y miles de rusos hacen interminables filas con la intención de sacar su dinero del banco. La situación no pinta nada bien para los ciudadanos rusos. Con esto la popularidad del líder ruso estará en juego. Si bien la población no ha tenido voz ni voto en esta invasión, las repercusiones pueden hacer el cambio y generar disturbios internos.

María Manuela de la Rosa Aguilar
María Manuela de la Rosa Aguilar

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