Por: El Cerbero
Baja California se aproxima a una definición política que puede terminar diciendo mucho más sobre sus ciudadanos que sobre sus propios aspirantes. Rumbo a 2027 no solamente estará en juego quién tiene la estructura suficiente para alcanzar el poder, sino qué tipo de personaje quieren los bajacalifornianos para ejercerlo.
Durante años, la política acostumbró medir a sus aspirantes por los cargos acumulados, el tamaño de sus estructuras, sus relaciones con las dirigencias y, particularmente, su cercanía con las cúpulas. Mientras más arriba estuvieran sus contactos, mayores parecían sus posibilidades.
Pero la gente mira hacia otro lado.
Quien todos los días sale a trabajar, abre un negocio, enfrenta la inseguridad o espera servicios para su colonia difícilmente se pregunta quién tiene más padrinos. Quiere saber quién entiende sus problemas, quién puede resolverlos y quién estará dispuesto a regresar cuando termine la campaña.
Y justamente ahí comienza a aparecer una sorpresa. Se llama Archi Samaniego.
El ensenadense, aspirante a la Coordinación Estatal de la Defensa de la Transformación, ha comenzado a recorrer colonias y comunidades con una fórmula que parece sencilla, pero que en estos tiempos resulta poco común: caminar y hablar directamente con la gente.
Sin grandes despliegues, vehículos blindados ni un séquito que termine separándolo de los ciudadanos, Samaniego busca construir una imagen distinta: la de alguien que quiere hacer política sin dejar de comportarse como un ciudadano de a pie.
Y eso puede convertirse en una fortaleza. SU FORTALEZA.
Baja California ya conoce a los políticos profesionales. Ha visto personajes pasar de un cargo a otro, permanecer durante años alrededor del poder y regresar posteriormente a pedir una nueva oportunidad.
La experiencia política cuenta, claro. Pero también tiene memoria.
Quien ya tuvo poder debe explicar qué hizo cuando lo tuvo. Y quien durante años ha permanecido cerca de las cúpulas tendrá que convencer de que ahora su prioridad estará abajo, entre la gente.
Ahí Archi busca marcar distancia.
Su actividad empresarial, de muchos años de trabajo y esfuerzo y sus recursos propios le permiten construir un argumento interesante: no necesita de la política para vivir ni tiene que convertir el poder público en una fuente de privilegios. Puede tener sin presumir y participar sin hacer de la política su patrimonio.
En un momento en que los ciudadanos observan con desconfianza los excesos de quienes gobiernan, esa austeridad puede tener un significado mayor.
Pero existe otro asunto todavía más importante: la independencia.
Las campañas cuestan. Las estructuras cuestan. Los operadores cuestan. Los padrinazgos también. Y en política pocas ayudas resultan completamente gratuitas cuando comienza la disputa por el poder.
Por eso no basta preguntar quién tiene posibilidades de llegar. También habría que preguntar a quién tendría que pagarle políticamente después de hacerlo.
Samaniego intenta colocarse precisamente en ese terreno: como un personaje sin compromisos visibles con los grupos tradicionales y con suficiente independencia para no comenzar una eventual responsabilidad pública pagando facturas.
Tendrá que demostrarlo.
Porque cercanía, austeridad y honestidad son palabras fáciles de pronunciar durante una campaña. El verdadero desafío consiste en mantenerlas cuando aparecen las presiones, los acuerdos y aquellos que pretenden acercarse al descubrir que alguien comienza a crecer.
Por ahora, Archi parece apostar por algo diferente: el lado humano de la política.
Escuchar al comerciante, al trabajador, a la madre de familia, al joven que busca oportunidades o al vecino que lleva años esperando una solución puede ofrecer una radiografía mucho más precisa de Baja California que muchas reuniones celebradas entre dirigentes.
Porque gobernar no consiste únicamente en conocer el aparato público. También implica conocer a quienes padecen cuando ese aparato no funciona.
Quizá ahí esté la verdadera discusión rumbo a 2027.
Mientras algunos continúan mirando hacia arriba, pendientes de señales, acuerdos y respaldos, Samaniego parece haber decidido mirar hacia otro lugar: las colonias, las calles y la gente. Todavía falta camino. Y serán los bajacalifornianos quienes determinen hasta dónde puede llegar.
Pero cuidado con la sorpresa. Porque quizá Baja California ya tuvo suficientes políticos que aprendieron cómo llegar al poder. Ahora podría estar buscando a alguien que no necesite alejarse de la gente para ejercerlo.
ALCALDIAS SE PREPARAN YA PARA LA NOCHE DEL GRITO
Pues a pesar de los pesares, las alcaldías ya están en plenos preparativos para celebrar junto con sus comunidades, la noche tradicional del Grito de Independencia.
Alcaldías como Cuauhtémoc, tendrá la presentación de Luis Ángel “El Flaco”, El Grupo Matute y Los Chicos N5; en el caso de Cuajimalpa de Morelos, estarán Ninel Conde, Sonido La Changa, Internacional Carro Show y las Estrellas de Sinaloa de Germán Lizárraga.
En Benito Juárez amenizarán la noche Alex Sintek, Diego Shoening y Baxter, en tanto que en la Miguel Hidalgo, Paty Cantú y Yaguarú.
Tras el grito de la presidenta Claudia Sheinbaum, sellarán con broche de oro en el Zócalo capitalino, el grupo Intocable.
También en la zona conurbada disfrutarán en Ecatepec, con el canto de Lila Downs, en tanto que en Naucalpan, estará Santa Fe Klan.
La cartelera restante te la estaremos compartiendo cuando las alcaldías revelen su programación.

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