>> Las interrupciones eléctricas pueden generar grandes costos a las empresas. Uptime Institute señala que 54% de sus encuestados reportó un costo superior a 100 mil dólares en su última interrupción severa
La temporada de lluvias, aunada a la creciente demanda eléctrica y la presión sobre la red de transmisión en México, ponen el foco en la calidad de la energía que llega a oficinas, comercios y fábricas. Las variaciones de voltaje y cortes de suministro que suelen incrementar en esta temporada; son una de las causas más frecuentes de daños en equipos de cómputo, servidores y redes empresariales.
Tomando en cuenta el factor de los eventos climáticos, la confiabilidad del Sistema Eléctrico Nacional continuará bajo presión por el crecimiento de la demanda en horas pico, la demanda máxima del Sistema Interconectado Nacional alcanzó 52,945 MW a mediados del años pasado, de acuerdo con CFE y CENACE. Para las empresas esto representa un riesgo constante para la infraestructura que sostiene su operación cotidiana.
Los picos de voltaje conllevan costos invisibles
Según estándares técnicos documentados por el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos (NIST), un transitorio de voltaje puede durar desde una fracción de milisegundo hasta un ciclo eléctrico completo y alcanzar miles de volts. Por su brevedad, se ha documentado que incluso los equipos de monitoreo convencionales suelen fallar en capturar estos eventos con precisión.
Además, de acuerdo con la Electrical Safety Foundation International (ESFI) y la Asociación Nacional de Fabricantes Eléctricos (NEMA), entre el 60% y el 80% de las sobretensionesque afectan a edificios comerciales e industriales se originan dentro de la propia instalación; los equipos que se encienden y apagan de forma abrupta pueden ser la propia fuente de riesgo eléctrico en las oficinas.
“Un pico de voltaje puede pasar desapercibido debido a su corta duración, sin embargo esas elevaciones repentinas en la tensión eléctrica con el paso del tiempo desgastan las fuentes de poder eléctrico de los equipos. Por ello, los insumos tecnológicos no dejan de funcionar de golpe en todos los casos, generalmente el desgaste silencioso es lo que acorta la vida útil de ellos. Estos insumos representan una inversión de miles de pesos para muchas empresas; por tal motivo la protección eléctrica debería ser una de las prioridades de inversión en TI”, explica Efrén Chávez, gerente de Electrical Engineering Services and Systems de Eaton.
Para una oficina, ese desgaste implica un doble gasto; el de reparar o reemplazar equipos antes de tiempo; y el que conlleva la interrupción. Un estudio publicado por IOP Science y elaborado en Purdue University, encontró que el mantenimiento correctivo no planificado tiene un costo, hasta 23% mayor que el mantenimiento preventivo planificado, dado que estas intervenciones no planificadas responden a fallas e interrupciones de los sistemas, el mantenimiento periódico de los equipos que sostienen la infraestructura eléctrica es clave para proteger la continuidad energética.
Por qué proteger cuesta menos que reponer
Desde una perspectiva de decisión financiera, un regulador de voltaje o un sistema de alimentación ininterrumpida (UPS) representa una fracción del valor del equipo que protege; mientras que reponer un servidor o un conjunto de computadoras dañadas implica un gasto mayor no presupuestado. Una falla eléctrica que deje fuera de operación un servidor puede desencadenar horas de recuperación, reinstalación de aplicaciones, restauración de respaldos y pérdida de productividad.
La magnitud de ese riesgo financiero puede afectar a empresas de todos tamaños; datos del reporte Annual Outage Analysis 2026 de Uptime Institute muestran la magnitud de estos impactos. En su análisis refiere que durante 2025, 54% de los encuestados afirmó que su última interrupción significativa o severa costó más de $100,000 dólares, mientras que uno de cada cinco reportó costos superiores a un millón de dólares. De igual manera se encontró que la energía es la causa principal de las interrupciones con impacto grave, con fallas de UPS, transferencias de energía y generadores entre los puntos más frecuentes.
“Este panorama debería ser una señal de alerta sobre el riesgo para una oficina que no cuenta con una estrategia de protección eléctrica formal. Pensar en la protección eléctrica como una inversión que extiende la vida útil de la infraestructura tecnológica y reduce el riesgo financiero de una oficina o de un centro de datos, va más allá de un gasto adicional de mantenimiento”, afirma Efrén Chávez.
Cuando un servidor o computadora dejan de funcionar, el costo no se limita al costo de comprar insumos nuevos. Para ello existen distintas alternativas que protegen desde estaciones de trabajo hasta infraestructura de servidores y redes; incluidos ambientes de mayor criticidad, con capacidades de monitoreo remoto. Esto permite construir una estrategia escalonada para diversos insumos.
“La protección eléctrica bien planificada evita reemplazos prematuros, protege la información y respalda la continuidad del negocio, con un retorno que se mide en equipos que siguen funcionando años después de lo esperado.” concluye Efrén Chávez
Conocer la frecuencia de los cortes o variaciones de voltaje, identificar los equipos críticos y cuantificar el impacto de una interrupción, así como evaluar las medidas de protección existentes, es el primer paso para dimensionar correctamente una solución de protección eléctrica y evitar tanto la subinversión así como pérdidas económicas.

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