2 de mayo de 2026

Dossier de Prensa

Libertad Informativa

Sin Protocolo / Cementerio, llamado México

El ambiente es aterrador a lo largo y ancho del territorio nacional, con un escenario por demás tétrico.

Mujeres, principalmente, cavando tumbas pueblan localidades donde tiene mayor presencia la delincuencia organizada.

¿La razón? La búsqueda de sus familiares desaparecidos, a lo largo de los últimos sexenios.

¿Cuándo y en qué momentos ese problema alcanzó niveles indescriptibles de estupefacción?

El gobierno de la 4T culpa al pasado, especialmente al gobierno de Felipe Calderón, por haber iniciado la guerra contra el narcotráfico.

Sin embargo, la fallida estrategia de “abrazos no balazos”, aumentó exponencialmente el caudal de terror, miedo e impotencia entre familiares de desaparecidos.

El reciente descubrimiento de hornos crematorios en el Rancho Izaguirre, en Teuchitlán, Jalisco, destapó la cloaca sobre infinidad de desaparecidos y fosas clandestinas.

Los desaparecidos, desde hace al menos tres sexenios, difícilmente serán localizados, salvo en restos óseos o prendas personales como zapatos.

Datos de la Comisión Nacional de Búsqueda, indican que entre 2006 y 2023, encontró casi 6 mil fosas, más 224 registradas en medios de comunicación durante 2024.

Hornos crematorios o centros de exterminio de seres humanos, fosas clandestinas y entierros ilegales, son el panorama que heredó y enfrenta el gobierno de Claudia Sheinbaum.

Con base en todo lo anteriormente descrito nació el Registro Nacional de Fosas Clandestinas.

Una Comisión Nacional de Búsqueda y un registro de fosas clandestinas, nunca se hubiese pensado en un país donde normalmente se aplica la ley y se combate a las bandas del crimen organizado.

La libertad para delinquir, asesinar, secuestrar, extorsionar e infundir terror, les dio carta abierta a los sembradores de muerte en todo el país.

¿Convirtieron a México en un gigantesco cementerio? ¿En una interminable fosa para desaparecer las secuelas de una inservible estrategia anticrimen?

Pero para el gobierno de Sheinbaum toda esa narrativa es producto de ataques en su contra, especialmente de la derecha.

Durante el supuesto informe sobre el caso Teuchitlán, el fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero, no dio certeza alguna sobre lo ahí ocurrido.

En todo momento echó la culpa a la fiscalía de Jalisco. Para nada aceptó que el lugar haya sido utilizado como crematorio de personas.

Y dijo que, en todo caso, las prendas de vestir ahí encontradas eran de “delincuentes” reclutados que dejaron sus ropas que usaban de uniforme.

En cuanto a las identificaciones halladas en el citado rancho, aseguró que correspondían a “sicarios de cárteles criminales” detenidos en otras entidades.

Lo que sucedió es que el fiscal Gertz informó sin informar. No hubo ninguna carga de culpa al gobierno federal anterior y actual; el estatal fue el responsable.

PROSPECCIÓN… El 73% de las mujeres el mundo, han estado expuestas o experimentado alguna forma de violencia en línea. A pesar de grandes logros como la denominada “Ley Olimpia” que sanciona a los delincuentes digitales, en México aún existen un sinfín de espacios patriarcales donde es casi nula la posibilidad de que las mujeres accedan a puestos de mando. Ante esta situación, la secretaria de Tribunal Colegiado en Materia Penal en la Ciudad de México, Adriana Juárez Soteno se pregunta ¿qué pasa cuando una mujer profesionista, se convierte en víctima de violencia digital y advierte que generalmente cuando ha sido afectada y sobreviviente de este tipo de daños, puede ver su reputación e imagen pública o personal seriamente dañadas? Esto -dijo- conlleva a que sus relaciones personales con familiares, amigos e incluso compañeros de trabajo, resulten afectadas al grado de estigmatizarla y revictimizarla teniendo graves consecuencias psicológicas y emocionales.