Una acusación de la justicia de EU por narcotráfico en contra del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, puso de cabeza al morenismo del país, que ayer ya no sentía lo duro sino lo tupido mientras les apedreaban el rancho.
Apenas hace un par de días, en Morena andaban muy machitos exigiendo que la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, explicara la presencia de agentes estadunidenses en la destrucción de varios laboratorios de droga; hoy no saben dónde esconderse.
Ahora que van por Rocha Moya, el propio gobernador califica las acusaciones como “ataques políticos”. No, son investigaciones de los mismos fiscales que encarcelaron a Genaro García Luna, también por señalamientos de narcotráfico.
Ni modo de dudar de los gringos, que cuando juzgaron a García Luna se llevaron los aplausos guindas; hoy que van por los suyos no los pueden descalificar, y menos darles trato casi de prianistas.
Los señalamientos de que en México gobierna el narco no habían pasado de simples discursos, hasta que ayer se concretó una petición de captura y extradición del mandatario sinaloense y del senador morenista Enrique Inzunza, entre otros.
Y en aras de defenderse, Inzunza —quien lleva años soñando con la candidatura al gobierno de Sinaloa—, dijo que la acción de los gringos no es sólo en contra de él, sino que buscan afectar a la Cuarta Transformación y a su máximo dirigente, Andrés Manuel López Obrador.
Seguro que esta última frase no cayó nada bien ni en Palenque ni en Palacio Nacional, pues al abrir el abanico de las acusaciones, en automático el senador está metiendo a todo el partido. Si no te cabe, no repartas, le habrán dicho.
Está claro que la acción de los fiscales de Nueva York puso a temblar a más de uno, pues a los morenarcos —como les dicen— no les cabe duda que el gobierno de Donald Trump va en serio y ha demostrado que no se anda con juegos.
Desde el sexenio pasado se empezó a hablar de una presunta complicidad entre los cárteles y el gobierno mexicano, sobre todo por la política de abrazos, no balazos impuesta por López Obrador.
Independientemente del rumbo que tomen las acusaciones contra funcionarios mexicanos por su presunta colusión con el narcotráfico, nunca se había acusado a México de haberse convertido en un narcoestado.
Jamás les habían cancelado en masa visas a gobernadores, legisladores y funcionarios, y menos por sospechas de complicidad con el crimen organizado. Son muy pocos los morenistas que hoy se atreven a ir a Estados Unidos, por temor a estar en alguna lista y que los puedan retener.
Después de haber ganado abrumadoramente las elecciones en 2018, seguramente los morenistas se sintieron impunes y por eso cometieron tantas tropelías sin el menor recato. Hoy ni García Luna los salvará.
CENTAVITOS
Al final Clara Brugada embarcó a los 16 alcaldes de la capital para que cada uno tenga su propio Fan Fest con motivo del Mundial de Futbol, en el que tendrán que organizar 40 días de conciertos, caravanas, comparsas y mucha fiesta. No tendrían más dinero, pero sí más responsabilidades para hacer que la jefa de Gobierno luzca ante visitantes y ciudadanos, con fiestones que a ella no le van a costar. Por si fuera poco, y para no dejar atrás su papel de animadora en los shows que se le ocurren, ayer doña Clara llamó a organizar el 31 de mayo la ola más grande del mundo en la avenida Reforma. Los capitalinos podrán estar tranquilos y felices, pues con romper récords Guinness sus problema habrán desaparecido. © 2025 Imagen – Excélsior. Todos los derechos reservados. El contenido de este sitio y de la edición impresa está protegido por la Ley Federal del Derecho de Autor. Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización previa y por escrito. El material de terceros conserva sus propios derechos.

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