1 de junio de 2026

Dossier de Prensa

Libertad Informativa

Sin Protocolo / A la “caza de candidatos”

La “caza de candidatos” es una práctica común de los partidos políticos que se intensifica conforme se acercan los procesos electorales.

Esa búsqueda de perfiles sucede bajo diferentes enfoques. El más recurrente son los casos populares. 

Los partidos abandonaron la formación de cuadros, y hoy buscan actores, influencers, empresarios o figuras reconocidas que aseguren votos rápidos.

Otra estrategia es la cooptación de opositores. Con ello, buscan debilitar al adversario al sumar líderes o candidatos, con sus estructuras territoriales.

Crisis de confianza golpea partidos por corrupción y crimen

Ante las recientes reformas electorales y el escrutinio ciudadano, los partidos se encuentran presionados para atraer perfiles incorruptibles, técnicos o académicos que mejoren su imagen.

Sin embargo, esa acelerada estrategia de captación ha generado fuertes críticas, por el riesgo de postular candidatos sin preparación para el servicio público.

Peor aún, por la infiltración de candidatos vinculados al crimen organizado al no aplicar filtros de seguridad y controles de confianza.

Los partidos políticos encabezan la desconfianza ciudadana, concentrando un diferencial negativo de 68 puntos, según el estudio Confianza en las Instituciones 2026.

Dicha crisis de descrédito ubica a los partidos como los peor evaluados, superando incluso a senadores, policía y gobernadores.

Ese descrédito lo muestran estudios recientes como el de Arias Consultores y el INE que detallan el sentir de la población respecto a los partidos.

Por ejemplo, el 90 % de los ciudadanos que desconfían de las instituciones públicas asocian directamente sus deficiencias a prácticas corruptas.

Debilitamiento de la confianza ciudadana

El nepotismo es señalado constantemente por analistas y encuestadoras como uno de los principales vicios que alejan a los partidos de la ciudadanía.

Históricamente, el descrédito se traduce en un alto abstencionismo y en un severo cuestionamiento a la cultura cívica.

El descrédito no solo afecta la imagen de los políticos, sino que repercute en la estabilidad democrática, apego a las normas y el cumplimiento de las obligaciones como el pago de impuestos.

Eso es lo que sucede en los partidos políticos con desprestigio a cuestas y la pérdida sistemática de simpatía, de electores y votos.

PROSPECCIÓN…  Bajo la perspectiva señalada, la visión empresarial cobra fuerza en distintas entidades, como sucede actualmente en la política de Chihuahua.

Es el caso del empresario José Luis Franco Villa Lobos, actual vicepresidente del sector Infraestructura Educativa de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC). Su vinculación con sectores productivos le ha permitido entender de primera mano las necesidades de quienes generan empleo, inversión y desarrollo en Chihuahua, de cómo funcionan los proyectos, cómo se gestionan recursos y se logran resultados.

En el escenario actual marca la diferencia Franco Villa Lobos, porque mientras muchos actores encuentran en la política una forma de vida, existen perfiles cuya motivación surge desde otro lugar: la experiencia, la construcción de proyectos y el interés por aportar desde el conocimiento acumulado fuera de los cargos públicos.

José Luis forma parte de esa generación que no necesita llegar a la política para construir patrimonio o reconocimiento personal. Su historia está ligada al trabajo, al sector productivo y a los espacios donde se toman decisiones que impactan directamente en el desarrollo económico de las regiones.

Por eso su crecimiento político comienza a llamar la atención. Se trata de un perfil poco común: alguien que entiende tanto el lenguaje ciudadano como el empresarial y que ha logrado tender puentes en ambos mundos.

En un estado como Chihuahua, donde el desarrollo económico y la inversión tienen un papel central en la vida pública, esa combinación podría convertirse en uno de los activos políticos más relevantes de los próximos años.