O le entró miedo o de plano a Rubén Rocha Moya le prohibieron poner un pie en el Congreso Nacional de Morena, que ayer eligió como su presidenta a Ariadna Montiel Reyes, exsecretaria del Bienestar.
Como haya sido, el gobernador de Sinaloa con licencia, acusado de narcotráfico por parte de Estados Unidos, pasó en unos días del “no estás solo” al “no lo conozco”. Rocha Moya es consejero de Morena, por lo que tendría que haber estado en el congreso que definió la nueva dirección.
Al de Badiraguato lo metieron bajo la alfombra y, por lo que se ve, pinta para ser la ofrenda que la 4T ofrecerá a los estadunidenses para ver si con ello calman su ira. Aunque no fue el único defenestrado; otra víctima fue Luisa María Alcalde, echada de la dirigencia nacional.
Para desgracia de ambos, sus nombres seguirán muy ligados, pues mientras el mandatario es solicitado por Estados Unidos para juzgarlo, Alcalde asumió la Consejería Jurídica de la Presidencia de la República.
O sea que tendrá que aconsejarle a la Presidenta cómo actuar legalmente en este espinoso caso que trae de cabeza al oficialismo, sobre todo después de que Claudia Sheinbaum presumió a Luisa María como gran abogada cuando se la llevó; es hora de que se lo demuestre.
Al mismo tiempo que Ariadna tendrá que levantar el tiradero que le dejan en Morena, la nueva consejera jurídica irá camino al olvido en una oficina lejos de la grilla. Pero no sólo ella; también su pareja, Arturo Ávila, todavía vocero de la fracción morenista en San Lázaro.
Y es que cada vez hay más versiones de que Ávila es otro de los personajes guindas que estarían en la lista negra de las autoridades de Estados Unidos. Se dice que el listado es muy amplio, con nombres de personajes de primer nivel de la 4T, pero también con algunos de segunda fila.
Independientemente de cuestiones legales, la pareja Alcalde-Ávila ha caído en un tobogán político, cuando hace relativamente poco se manejaban como personajes del oficialismo que influirían en las listas de candidatos a puestos de elección popular el año entrante.
Aunque Arturo es más conocido como el Cero Votos, mote que le puso el panista Damián Zepeda y que popularizó el diputado Federico Döring, Luisa María no canta mal las rancheras en lo de no ganar sufragios, pues jamás ha triunfado en las urnas; podrían compartir el mote.
Después de ayer, la pareja puede ser conocida como el Cero Votos y la Cero a la Izquierda, porque ya no habrá necesidad de tratar con ellos: pasaron de no ser votados ¡a ser botados!
Por cierto, curioso que la nueva dirigencia advirtiera a quienes quieran ser coordinadores de la defensa de la transformación —o sea, candidatos— que tendrán que pasar un filtro para pelusa, a fin de que no se les cuelen narcocandidatos.
Corren el riesgo de no tener candidatos, pues en Morena hasta el más chimuelo masca tuercas; cuestión de ver cuántos años de cárcel se juntaron ayer en su Congreso Nacional.
CENTAVITOS
La 4T confirmó que lo suyo no son los trenes, pues a los descarrilamientos del Tren Maya y del Interoceánico, habrá que agregar el del recién inaugurado suburbano al AIFA; a cinco días de inaugurado, falló y dejó tirados a los pasajeros con sus maletas de viaje… Por cierto, en otro tema ferroviario, a cinco años de que un tren de la Línea 12 del Metro se cayera, dejando más de cien víctimas, ni una palabra de la Presidenta a las víctimas; ayer fue aniversario de la tragedia, ocurrida cuando ella era jefa de Gobierno de la CDMX

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